Jueves 21 de Junio del 2018

     




APÓSTOLES

Al polvo volverás

22/04 12:00

Prácticamente toda la ciudad de Apóstoles fue edificada sobre vestigios de las Reducciones Jesuíticas. El barrio Presidente Illia se construyó sobre el cementerio de los “primeros colonos".

          

Es moneda corriente que algún vecino de Apóstoles encuentre, por ejemplo, restos de vasijas mientras trabaja la tierra en el jardín de su casa. Es un indicio que da la pauta que prácticamente toda la ciudad “moderna” fue edificada sobre vestigios de las Reducciones Jesuíticas, sepultando así décadas y décadas de historia y sin poner cuidado a la hora de preservar el patrimonio. 


Sin embargo hay otra historia, una más reciente, la de los colonizadores, que tampoco se preserva, uno de los casos más reciente tiene que ver con la construcción del barrio Presidente Illia, ubicado a pocas cuadras del centro, erigido en parte sobre lo que fue el cementerio de los “Primeros colonos”. 

El historiador Esteban Snihur aún guarda en su retina esos momentos dramáticos en los que las topadoras arrasaban las tumbas hasta reducir los huesos a la nada misma y mezclarlos con la tierra colorada que los acogió hace más de 120 años. La fotografía que logró tomar en esa oportunidad, cuando acompañó a su padre a reconocer el espacio donde estaba sepultado su bisabuelo, sin éxito, forma parte de archivo único de lo que era el lugar antes y como quedó después de la destrucción.

Autor de varios libros, recordó que ese cementerio funcionó hasta fines de la década de 1930, cuando se mudó al que se halla en funcionamiento. El lugar quedó abandonado, resguardado solamente por un alambrado, y en un predio que pasó a ser privado. Con el avance de los años, creció el monte, las tumbas quedaron en el olvido, se deterioraron y se perdieron en medio de la maleza. En la década del 80, el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) compró ese espacio y unas hectáreas anexas para edificar un barrio de viviendas. El proyecto implicaba levantarlo porque la nivelación del suelo exigía bajar en ese punto unos dos metros de tierra, lo que significaba arrasar con todo lo que había debajo, a fuerza de las máquinas. Ese fue el principio del fin. 

El municipio, conducido entonces por Gabriel Gelabert, no tomó medidas de resguardo del patrimonio existente. Las cruces de urunday que existían en el lugar y que tenían inscripciones en ucraniano en su mayoría, fueron usadas por los mismos obreros para encender el fuego y cocinar en el campamento.

Las que persistieron son las cruces de hierro. Algunas fueron rescatadas y llevadas al museo, otras se adhirieron a una cruz gigantesca -de estructura de hierro- que se  erigió a la entrada del mismo barrio Illia como tratando de rescatar del olvido aquel sitio. Pero como no había ningún tipo de control ni de determinación de preservar algo de ese cementerio, los pobladores también se fueron llevando el hierro para venderlo. 

Snihur conoce la historia muy de cerca porque en ese entonces comenzaba a dar clases en la Escuela de Comercio 3 “Juan José Lanusse” y cuando se empezó a destruir el cementerio “era todo un suceso”. Con sus alumnos de tercer año concurrió a observar el lugar e interiorizarse sobre qué era lo que pasaba. Los restos de féretros, huesos de difuntos y todo lo que había allí fue empujado por las máquinas y usado como relleno de las partes más bajas del barrio para lograr una apropiada nivelación. 

El docente confió que el municipio había otorgado un plazo para que aquellos familiares que quisieran extraer los restos antes del proceso pudieran hacerlo pero era prácticamente imposible porque las tumbas eran difíciles de identificar. Es que por el paso del tiempo habían perdido las inscripciones que en su mayoría estaban sobre cruces talladas en madera. Entre ellas estaba sepultado su bisabuelo, León Snihur. “Con mi papá fuimos a buscar el lugar que nunca encontramos como prácticamente nadie pudo hallar. Si bien mi padre era chico cuando su abuelo murió, y recordaba cómo había sido el sepelio y cómo habían ido hasta el lugar con carros, fue imposible ubicar el sitio”, lamentó.

Según Snihur, había cosas interesantes en ese cementerio. Entre ellas, una tumba, la única que tenía monumento, que era de una niña de apellido Barthes, cuyos familiares tenían un negocio en Apóstoles. Por efecto de las maquinarias, se abrió el sepulcro y se encontró una pequeña sombrilla, una muñeca de porcelana y restos del ataúd. “La sepultura había sido sellada y rodeada de una reja sin portón de acceso por lo que los operarios debieron cortarla para poder derribar el panteón”, contó. Historias de ese tipo hubo varias.  O la lápida colocada en la tumba de Concepción Ramírez, una maestra que falleció trágicamente a los quince años.

Admitió que los pobladores del barrio Presidente Illia siempre supieron que debajo de sus casas se erigió un cementerio. Tal es así que meses atrás uno de los propietarios se disponía a construir una piscina en el fondo de la propiedad y al hacer las excavaciones comenzó a encontrar las lápidas de 1756, 1740, con huesos, evidentemente de guaraníes de las Reducciones sepultados allí. Extrajo las lápidas, las mandó al museo y siguió edificando.

Destruir para construir

“Apóstoles tiene etapas históricas. La primera es la jesuítica”, contextualizó, y dijo que la Reducción Jesuítica se expandió prácticamente en el mismo sitio donde hoy está la planta urbana de la Ciudad de las Flores. “Lo que hoy es el estadio de fútbol General Manuel Belgrano era la plaza jesuítica. Se aprovechó el espacio nivelado de ese terreno para convertirlo en un estadio de fútbol, que sigue vigente. La reducción tuvo su cementerio que hoy está dentro de la trama urbana. Sobre el cementerio de la Reducción de Apóstoles, lo mismo que sobre el área de viviendas y templos, hay casas modernas, calles, asfalto, veredas. De la Reducción no quedó nada más que vestigios de pisos del templo en la plazoleta (histórica) Andrés Guacurarí, que se halla al frente al estadio”, describió.

Tras la etapa jesuítica vino la de la colonización europea, que generó su propio cementerio en lo que era la periferia del incipiente pueblo. Pero ese cementerio probablemente preexistía porque la placa más antigua que se encontró ahí estaba escrita en polaco. Pertenecía a Jan Kruchski y estaba fechada en 1892, es decir, cinco años antes de la llegada de los primeros inmigrantes, y ellos lo siguieron utilizando. Se supo que este colono polaco formó parte de la inmigración espontánea que ingresaba desde Brasil, en la que venían  polacos, alemanes-brasileros, suecos, que ingresaron fuera del contexto de la colonización oficial. 

Pensando en el futuro

Para Snihur, todo pasa por una cuestión que tiene que ver con la identidad de Apóstoles. Sugiere que hay que entender al inmigrante que llegó a estas tierras. “Llegó y encontró un lugar que para él no tenía historia. Él trae una pero al mismo tiempo renegaba de ella. Él huía de una historia. Ese inmigrante, sobre todo el que llegó antes de la Primera Guerra Mundial, vino con un concepto pionero, aventurero, arriesgado, donde lo único que tenían en la mira era construir un futuro. Esa era la meta. De manera que nunca cuidó mucho lo que era el patrimonio”. Incluso todo el movimiento cultural ucraniano con el tema del ballet, teatro, coros, bibliotecas, comenzó a surgir con aquellos que llegaron después de la Primera y Segunda Guerra, que ya tenían un concepto claro de lo que era el nacionalismo, una identidad nacional bien definida. Pero el inmigrante que llegó hacia 1897 era muy curioso. Hasta prácticamente 1915/18 la palabra ucraniano no aparece en ninguno de los documentos. 

Ellos se definían como rutenos. Con esto quiero decir que el concepto de nacionalismo ucraniano se incorpora tardíamente”, manifestó. 

Así como la sociedad apostoleña no conservó las ruinas porque no tenía significado, a esos grupos de inmigrantes el patrimonio jesuítico guaraní no le significaba absolutamente nada, no tenían que ver con su pasado, eran piedras que estaban allí y que eran factibles de ser utilizadas en el desarrollo de la ciudad moderna, en las construcciones de las chacras. Se construye la historia a partir del lugar, y luego se consolida con toda una política cultural que tiene que ver con las parroquias.

Mantener, de eso se trata

De todos modos, para Snihur, el gran desafío no es el cementerio sino, de acá en adelante, cómo se rescata y cómo se preserva el patrimonio cultural que aún persiste de la época de la colonización. El cementerio es un disparador para ver otras cuestiones. Y darles relevancia. Su planteo es que “mientras nos quedemos en el ballet, en la kolomeika, comiendo holopchi y perohé, se está perdiendo todo el patrimonio cultural tangible que todavía está en el territorio, como las antiguas capillas, el arte funerario, los archivos de las parroquias que se van tirando y desapareciendo, las canciones que solo quedan en la memoria de algunas personas que se van muriendo y que con ellas desaparecen para siempre. Si eso no se graba y no se rescata, se pierde”. 

Ese es el punto clave: rescatar el patrimonio histórico cultural que persiste de la colonización. Hay gente que lo hace y se dedica. A su entender, en el ámbito de los ritmos musicales el Chango Spaciuk es uno de ellos. En el ámbito de la historia “somos varios los que trabajamos en ese sentido, armando cosas, rescatando fotos, testimonios, grabándolos, guardándolos, haciendo el registro de ese patrimonio tangible e intangible. El tangible que lo arrasa la modernidad y el intangible, que desaparece con la muerte de la gente. En eso hay que poner el foco de atención, que es el gran patrimonio que deja la inmigración”, insistió. 

“Siempre digo que tomamos un ritmo particular. Entre 1897 y 2018 pasaron un montón de cosas, hubo transformaciones, esa cultura que trajo el inmigrante sigue estando pero como una cultura transformada, mimetizada, y eso es lo que hay que rescatar. No me interesa lo que pasa en Ucrania, creo que poco tiene que ver con lo que pasa acá. Me interesa qué es lo que pasó acá, cómo mutó lo que estuvo y cómo se muestra hoy y cómo se puede mantener”, sostuvo. Y se preguntó “¿Qué estrategias uno debería armar para que eso se mantenga? Lo digo no solo a nivel de las colectividades, sino a nivel de la población de Misiones en su conjunto. Debe haber un programa o proyecto de rescate de esa memoria colectiva que hay en la provincia. Se habla de lo guaraní, de lo jesuítico, de la inmigración, pero por encima de eso hay una realidad que nuclea y que sintetiza todo eso”. Para el historiador, no hay una identificación clara. Lo mismo pasa con el lugar donde se libró la Batalla de Apóstoles. “Hace más de veinte años que se declaró lugar histórico y para preservar hay un proyecto que contempla un cerco, que hay que preservarlo, que hay que hacer el rescate arqueológico del lugar y hasta la fecha no se hizo. Es parte de las preguntas que uno tiene que hacerse y analizar la sociedad. Porqué la sociedad no apunta a preservar el patrimonio”, insistió.


El diario no se hace responsable ni partícipe de las opiniones vertidas por los usuarios de esta sección.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Todos los mensajes y/o usuarios que incumplan alguno de los Términos de uso podrán ser eliminados o inhabilitados.

MáS LEídas

VIDEOS


#Peligro

El perejil gigante, la planta que te puede dejar ciego solo con tocarla

21/06 11:55

Es silvestre, invasiva y bastante peligrosa. La savia de la planta bautizada por los científicos como Heracleum Mantegazzianum puede causar quemaduras y ceguera.

#Posadas

Muestra a cargo de Gabriel Nico Bianchi

21/06 09:51

El joven artista misionero expone el viernes 22 de junio a las 10.30 en el Museo Municipal de Bellas Artes“ Lucas Braulio Areco” (Rivadavia 1846) y se extenderá hasta el 9 de julio. Más de 15 obras a lápiz, carbonilla y tiza de grafito que sorprenderá a cada visitante que se acerque al museo.

#Evento

Chitata Animaciones se presenta en Puerto Esperanza

21/06 08:31

La cita será el domingo 24 de junio a las 16 en el Centro Cultural de esa localidad, una oportunidad para compartir una tarde en familia a pura diversión.



#Escándalo

La esposa del primer ministro israelí acusada de fraude

21/06 12:26

Sara Netanyahu, esposa de Benjamin Netanyahu, fue inculpada por "abuso de confianza" tras una larga investigación por reclamar indebidamente unos 100.000 dólares en comidas, dijo el ministerio de Justicia.

#Alemania

Merkel cumple 100 días de mandato llenos de obstáculos

21/06 10:29

La canciller alemana, Angela Merkel, cumplió hoy 100 días de mandato, en momentos en que se resiste a dar por perdida una carrera de obstáculos en la que la crisis de refugiados la amenaza nuevamente con una retirada antes de tiempo.

#Justicia

Fallo judicial prohíbe matar perros para comer en Corea del Sur

21/06 09:31

Alimentarse de su carne es ilegal, según el fallo de un tribunal en Corea del Sur, donde los defensores de los animales creen que la decisión podría significar un primer paso hacia la prohibición del consumo de caninos.





Diario Primera Edición
Corrientes 2434, Posadas, Misiones


E-mail: diarioprimera@gmail.com
primeraedicionweb@gmail.com
Todos los derechos reservados © 2018


PRIMERA EDICION © 2015 Todos los derechos reservados . Términos de uso   Política de privacidad