Jueves 21 de Junio del 2018

     




#Ko'ape

Santa Ana "tiene sabor" a rapadura

10/06 12:12

Hace un siglo la familia de Rogelio de los Santos aceptó el desafío de elaborar estos “terrones de azúcar” que el tiempo convirtió en un clásico de la provincia. Cien años después, con otra tecnología, él continúa con el legado.

          

Con maní, con leche o batata, aunque la clásica tampoco se queda atrás. Es que la historia quiso que la rapadura, dulce típico de la gastronomía americana, elaborado a partir del caldo de la caña de azúcar, se instale con fuerza en el paladar misionero, convirtiendo su producción en la salida laboral de muchas familias que parecen llevar “en sus genes” escrita la receta, nada exenta de secretos, que pasa de generación en generación. 


En el cerro que da nombre a este rincón misionero, fueron los abuelos de Rogelio de los Santos quienes iniciaron el negocio, el mismo que él continúa, al igual que parte de sus hermanos, cien años después.

“Somos la tercera generación que estamos en el rubro, según cuentan, acá eran muy antiguos los dulces, la caña de azúcar, había muchas plantaciones durante muchos años, sin embargo en estos momentos somos los únicos productores en este lugar siguiendo lo que dejaron nuestros antepasados”, confió de los Santos.

Y añadió que “desde chiquitos vimos el proceso, como ahora nuestros hijos, que están ayudando, aunque muy poco, porque uno está en la universidad, otro en la secundaria y creo que no van a volver a la chacra, el que está en la primaria dice que se va a quedar, pero es mejor que estudie, que sea profesional; nosotros no tuvimos esa suerte, nuestros padres eran muy humildes, soy el mayor, después viene una hermana y otro hermano que somos quienes nos quedamos en la industria, los tres ayudamos a criar a nuestros hermanos menores, cinco están afuera mediante nuestro trabajo, dos son ingenieros forestales, una hizo la secundaria, otra la Facultad de Artes, y otra es bibliotecaria y trabaja en Santa Ana”.

Rapadura paso a paso
La familia de los Santos se ocupa del proceso de elaboración de la rapadura desde el primer paso. Prepara la tierra, planta, “tenemos entre siete y ocho hectáreas”, se ocupa de la zafra y, mediante el trapiche, extrae el jugo de la caña, que luego se lleva sobre los hornos, en tachos metálicos y se cocina.

“La capacidad de nuestros moldes es para 500 kilos de caña aproximadamente, unos 200 litros de jugo que se reduce a alrededor de cuarenta litros de miel”, apuntó de los Santos, que como resultado final obtiene 130 paquetes de rapadura.

“La más tradicional es la de maní, para la que se tuesta y saca la piel de cinco o seis kilos de maní y se añade a la miel. Para la de batata se cocina la fruta, se hace puré y se incorpora cuando está dando punto. También se saboriza con leche, se añade siete u ocho litros cuando la miel de caña está a punto y se vuelve a cocinar hasta espesar. Con naranja es otra opción que pide la gente”, describió el productor, que hace unos años comenzó a incursionar también en la producción de azúcar, para la que se busca el mismo punto en el jugo que para la rapadura, luego “se hace un batido de una hora aproximadamente, con lo que se va secando y quedando terrones, que se van disolviendo a medida que uno va trabajando con la espátula”, sostuvo.

Otros tiempos
“Comenzamos repartiendo con carro estirado por mulas en los pueblos de alrededor, Bonpland, varias veces fuimos a Mártires, sobre la ruta había almacenes de ramos generales, y Santa Ana. En 1979 llegó nuestro primer auto, una estanciera, entonces empezamos a salir más lejos, Candelaria, Cerro Azul, San Martín, San Ignacio y la venta fue aumentando, ese fue nuestro progreso, nos entusiasmamos a seguir en el rubro, porque si se trabaja, deja ganancia, sino es como todo, no rinde”, recordó.

Y trajo a memoria el trapiche con que iniciaron la actividad, preparado por artesanos, de madera y estirado por animales, “nosotros teníamos mulas o burros, porque son muy resistentes para trabajar, hasta que llegamos al trapiche mecanizado, de metal, con motor y el rendimiento se cuadriplicó o quintuplicó”.

“Los hornos eran de piedra, precarios, con techos de cartón, pero fuimos mejorando, tenemos tinglado, conductos, chimenea y el orgullo de haber ayudado a nuestros padres y a nuestros hermanos a formarse”, remarcó.

“Papá cuenta que había más o menos treinta productores de caña en esta zona, cada uno tenía su trapiche de madera, algunos estiraban con bueyes, había un colono que, cuentan, tenía una familia grande, entonces preparaba la rapadura y con carretas y bueyes hacía reparto, dicen que iba hasta Corrientes, un viaje que duraba meses”, sostuvo.

Ocho décadas de historia
“Mis abuelos entraron en 1935 más o menos acá, mi abuelo era uruguayo, mi abuela argentina, de Concepción de la Sierra, mi padre cuenta que era más abrasilerada que argentina, formaron su familia, vivieron unos años en Loreto y vinieron hacia el cerro, allá por el 35”, memoró de los Santos. “Abuelos, padres, hijos y vamos a ver qué pasa con nuestros hijos, ojalá vuelvan pero con un estudio, dedicados a la rapadura”, reflexionó.

“Tenemos la técnica de nuestros antepasados, veo que cosechan la caña y prenden fuego, nosotros no quemamos, las hojas que quedan sirven como abono y la planta se recupera, hay que hacer bien la cosecha, cortar bien abajo, sobre la tierra, para que la brotación vengan de abajo, si cortás alto se atrasa”, confesó el colono, que como muchos saben que la naturaleza siempre tiene la última palabra, porque hasta el invierno no hay rendimiento, pero un frío muy fuerte también es perjudicial.

“Siempre tratamos de sacar los mejores productos, siempre buscamos mejorar”, finalizó de los Santos, que trabaja acompañado por su esposa, Mercedes Karasputney.

El diario no se hace responsable ni partícipe de las opiniones vertidas por los usuarios de esta sección.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Todos los mensajes y/o usuarios que incumplan alguno de los Términos de uso podrán ser eliminados o inhabilitados.

MáS LEídas

VIDEOS


#Peligro

El perejil gigante, la planta que te puede dejar ciego solo con tocarla

21/06 11:55

Es silvestre, invasiva y bastante peligrosa. La savia de la planta bautizada por los científicos como Heracleum Mantegazzianum puede causar quemaduras y ceguera.

#Posadas

Muestra a cargo de Gabriel Nico Bianchi

21/06 09:51

El joven artista misionero expone el viernes 22 de junio a las 10.30 en el Museo Municipal de Bellas Artes“ Lucas Braulio Areco” (Rivadavia 1846) y se extenderá hasta el 9 de julio. Más de 15 obras a lápiz, carbonilla y tiza de grafito que sorprenderá a cada visitante que se acerque al museo.

#Evento

Chitata Animaciones se presenta en Puerto Esperanza

21/06 08:31

La cita será el domingo 24 de junio a las 16 en el Centro Cultural de esa localidad, una oportunidad para compartir una tarde en familia a pura diversión.



#Escándalo

La esposa del primer ministro israelí acusada de fraude

21/06 12:26

Sara Netanyahu, esposa de Benjamin Netanyahu, fue inculpada por "abuso de confianza" tras una larga investigación por reclamar indebidamente unos 100.000 dólares en comidas, dijo el ministerio de Justicia.

#Alemania

Merkel cumple 100 días de mandato llenos de obstáculos

21/06 10:29

La canciller alemana, Angela Merkel, cumplió hoy 100 días de mandato, en momentos en que se resiste a dar por perdida una carrera de obstáculos en la que la crisis de refugiados la amenaza nuevamente con una retirada antes de tiempo.

#Justicia

Fallo judicial prohíbe matar perros para comer en Corea del Sur

21/06 09:31

Alimentarse de su carne es ilegal, según el fallo de un tribunal en Corea del Sur, donde los defensores de los animales creen que la decisión podría significar un primer paso hacia la prohibición del consumo de caninos.





Diario Primera Edición
Corrientes 2434, Posadas, Misiones


E-mail: diarioprimera@gmail.com
primeraedicionweb@gmail.com
Todos los derechos reservados © 2018


PRIMERA EDICION © 2015 Todos los derechos reservados . Términos de uso   Política de privacidad