POSADAS. En la parte más alta del barrio de oleros El Porvenir II, ubicado casi en el límite con la provincia de Corrientes, se erige la Escuela 887. El edificio inaugurado en marzo pasado por el Gobierno provincial, reemplazó al pequeño galponcito construido con ladrillos que donaron las familias del barrio. Asisten diariamente 220 niños. Tienen un patio con cancha de básquet y una huerta que poco a poco comienza a mostrar los frutos.Dado que sólo hay cuatro aulas, los grados se reparten en dos turnos: de 5º a 7º, cursan a la mañana, junto con el NENI que funciona en un salón aparte. De 1º a 4º grado, cursan a la tarde. “El año que viene tendríamos que desdoblar 1º grado, porque va a haber más de cuarenta alumnos, pero no vamos a poder porque no tenemos más salones”, indicó a PRIMERA EDICIÓN Raquel Heer, directora de la institución. No obstante la docente destacó que están muy contentos con la nueva “casa”.PendientesEste edificio vino a responder una necesidad que la escuela tiene desde que comenzó a funcionar, en 2008. No obstante, quedan algunas dificultades que deben resolver. No cuentan con portero y para limpiar, la maestra de turno termina las clases unos minutos antes de la hora de salida para baldear los baños. Por otro lado, se hace sentir la necesidad de un psicopedagogo para que ayude a los niños que tienen dificultades de aprendizaje. Para atender en parte esta demanda, desde este año funciona un aula satélite de la Escuela Especial 3.Sin secundariaEn este contexto de familias carenciadas que viven “al día” con lo que obtienen de la fabricación de ladrillos, esta escuela es la puerta de entrada al mundo, a la posibilidad de aprender a leer y escribir y estudiar. Pero en algunos casos, esta puerta se cierra al terminar 7º grado ya que en el barrio no cuentan con secundaria. A algunas familias se les dificulta mandar a sus hijos a una escuela del barrio San Isidro. “El 90% de los chicos van a la escuela en San Isidro, pero algunos padres optan por no mandarles porque el colectivo vuelve muy tarde a la noche, o porque no tienen el dinero para el pasaje”, dijo Heer.Es por ello que los padres comenzaron a organizarse hace unos cuatro años para gestionar que se habilite una secundaria (la Ley nacional 26.206 establece la obligatoriedad de este nivel educativo, y para posibilitarlo el Gobierno debería, crear una secundaria en el barrio o disponer de un transporte para que los jóvenes puedan ir a escuelas cercanas). “Hicimos cantidad de notas con otros padres, pero hasta ahora no hay novedades”, señaló a este matutino Norma Medeiros. El pedido es respaldado por Elsa Sequeira de Fragueiro, fundadora de la institución. “Mi hijo tiene quince y terminó el año pasado la primaria, pero no le mandé a la secundaria porque es muy difícil para nosotros mandarle lejos del barrio”, dijo la madre.
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