El camino de los Siete Lagos es un pequeño tramo de cien kilómetros sobre la Ruta Nacional 40 que une las ciudades neuquinas de San Martín de los Andes y Villa La Angostura.Su recorrido es tan atrapante como majestuoso, es por ello que atrae a viajeros de todo el mundo quienes se adentran a descubrir los secretos de fabulosos paisajes dentro de un entorno natural. El trayecto es ideal para transitarlo en familia a bordo de un vehículo y detenerse en los numeroso miradores que se encuentran al costado de la cinta asfáltica y tomarse fotos. En este sentido, las empresas de viajes organizan tours para los visitantes, con la compañía de guías que van contando la historia de lugar y la importancia del mismo. El punto de partida, si uno se dirige al sur, es San Martín de los Andes, ubicado en las orillas del Lago Lácar, un imponente espejo de agua de treinta kilómetros de largo donde se realizan excursiones náuticas por sus numerosas islas, cascadas, playas y reservas naturales. Sus aguas desembocan en el Océano Pacífico, por esta razón fue motivo de conflicto con la República de Chile, que reclamó su soberanía en el pasado. En las márgenes del lago se encuentran los arrayanes, árboles únicos en el mundo. La ciudad está próxima al Parque Nacional Lanín con una extensión de más de 400 mil hectáreas, por este motivo el visitante debe adentrarse en el parque para realizar el recorrido. A medida que se va saliendo de San Martín de los Andes, se comienza el ascenso a través de los cerros y se puede contemplar la majestuosidad de la ciudad junto al lago. En época de bajas temperaturas, es común que se forme escarcha en la ruta, lo que hace que los automovilistas conduzcan con cuidado en algunos tramos. En otros se arrojan grandes cantidades de sal para evitar la acumulación de nieve, esto muchas veces crea un problema adicional, cuando los animales de algunas zonas rurales se acercan a beber el agua salada.El año pasado, se terminó de pavimentar el tramo de la ruta 40 dentro del parque, permitiendo que el recorrido pueda hacerse en poco tiempo y sea más seguro. Las primeras luces del día hacen que grandes nubes cubran algunos de estos lagos, pero esto es compensado con el entorno natural que comprende grandes extensiones de bosques compuestos de araucarias, lengas, coihues y raulí, entre otros, que dan una gran diversidad de colores al paisaje, como si fuese la paleta de un pintor. El primer lago del recorrido es el “Machónico”, un imponente espejo de agua y antesala que despierta el deseo de seguir descubriendo el lugar. Luego el viajante sale del Parque Nacional Lanín y se adentra al Parque Nahuel Huapi de más de 700 mil hectáreas de bosques, fue la tercera área protegida del mundo debido a la importancia de sus recursos y para que su belleza sea conservada para las generaciones futuras que quieran visitarla. Siguendo el recorrido, el visitante puede hacer un alto y disfrutar de un plus al observar la Cascada Vulignanco, un curso de agua que nace desde la espesura del bosque para convertirse en un imponente salto de dos brazos.Pero lo mejor del trayecto, se encuentra sólo unos kilómetros más adelante con el magnífico lago Falkner, la quietud de sus aguas hace que el cielo se refleje perfectamente sobre su superficie, en temporada invernal uno puede caminar por sus playas de arenas cubiertas por la escarcha. Siguiendo el camino de la ruta 40, entre la espesura del bosque se puede observar al costado de la ruta el Lago Escondido, el visitante puede detenerse y admirarlo en un mirador natural. ¿Un detalle? Sus aguas son de un color verde esmeralda que lo hace único. Siguiendo el trayecto se encuentra un verdadero lugar de descanso para el viajero a la orilla del lago Correntoso, extenso espejo de agua con playas y camping para disfrutar de la naturaleza. Siguiendo el margen del mismo se puede apreciar el río del mismo nombre que en cuyas profundidades, debido a la transparencia de sus aguas, se observan restos de vegetación de más de 150 años, esto se debe a la dureza de la corteza de los árboles, que luchan contra los factores que descomponen la madera.Pero el visitante no parará de asombrarse con las características únicas y propias de cada lago dentro de un entorno silvestre. Es por eso que siguiendo el camino se puede disfrutar del Lago Espejo, cuyo nombre habla por sí solo, y la persona que lo visita puede contemplarlo en silencio para absorber su esencia.El zigzagueante y cerrado camino de los Siete Lagos se abre paso entre las nevadas serranías para culminar como si fuese un mágico estuario en el imponente Lago Nahuel Huapi, un gran espejo de agua de más de 500 kilómetros cuadrados que se transforma en el “broche de oro” de tan fascinante recorrido que finaliza en Villa La Angostura. Esta pequeña localidad, ubicada a las orillas del Nahuel Huapi posee un casco antiguo que se sitúa en el puerto, donde el turista puede visitar el muelle de Bahía Brava y distintos edificios históricos entre los que se destacan el imponente castillo “El Messidor”, residencia de estilo francés, que perteneció a Sara Madero de Demaría. La residencia albergó a innumerables figuras de la política, embajadores, el Príncipe Hiroito de Japón, así también como a los reyes de Holanda y su familia en sus constantes visitas a la Patagonia. Un hecho que se destaca es que en ese domicilio quedó alojada Isabel Perón cuando fue derrocada por la Junta Militar en el 76, actualmente es la residencia del gobernador de Neuquén. La villa también cuenta con un paseo comercial donde el visitante puede disfrutar de una gran propuesta gastronómica en las que se destacan carne de ciervo, pescados del lago, chocolates artesanales y mermeladas de los frutos de la región. La ciudad es uno de los centros invernales más importantes de Neuquén, esto atrae a esquiadores de todo el mundo que disfrutan de magnífico entorno natural. Por este motivo, varias personalidades a nivel mundial compraron estancias y varias extensiones de tierra, entres las que se destacan Sylvester Stallone, Luciano Bennetton y Christopher Lambert, entre otros. Colaboración: Raúl Saucedo
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