(Nota publicada por PRIMERA EDICIÓN el 7 de septiembre de 1996)Un tribunal oral de Posadas decidió ayer declarar "inimputable" a Demetrio Luis Saravartzki, el jornalero de 34 años que estranguló a su hijastra de 11 y luego con un cuchillo le ocasionó heridas "post mortem" en la zona pubiana.La decisión de los jueces fue dividida. Uno de ellos optó por el pedido de condena de la fiscalía: 25 años de prisión. El criminal "insano" fue alojado en un pabellón de delincuentes no punibles de la cárcel de Loreto.El fallo fue dictado por el Tribunal en lo Penal 1 y uno de los tres jueces que lo integran, el doctor Martín Errecaborde, se inclinó por hacer lugar a la pena de 25 años de prisión que había pedido la fiscalía.Sin embargo, los jueces Ricardo Sladek y Angel de Jesús Cardozo optaron por absolver al acusado y ordenar su internación en un pabellón de "insanos" de la cárcel de Loreto, ya que consideraron a Saravartzki no punible para una condena a raíz de los resultados psiquiátricos a los que arribaron seis peritos del Poder Judicial. Los resultados de dos juntas médicas -una de ellas convocada en pleno juicio oral- coincidieron en describir a Saravartzki como un "hombre que padece insuficiencias en sus facultades, que sufre alteraciones mentales y que no llegó a comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones".Los médicos dictaminaron que Saravartzki no comprendió la criminalidad de sus actos cuando mató a la menor María Antonia Suárez, de 11 años, la tarde del 30 de octubre del año pasado en la zona rural de Leandro N. Alem. El tribunal decidió ahora ordenar la reclusión del peligroso homicida en Loreto y bajo tratamiento de especialistas en medicina psiquiátrica, del que no saldrá sino por una resolución judicial.En ese sentido, voceros de tribunales aclararon que Saravartzki sólo podría acceder a la libertad cuando una nueva junta de peritos evalúe su tratamiento y dictamine que desapareció el peligro de que el enfermo se dañe a sí mismo o a los demás. El día del fallo En la última audiencia ventilada ayer del "caso Saravartzki", los jueces y las partes escucharon las conclusiones de los peritos del Poder Judicial, ya que el Tribunal se opuso a que los médicos informaran sobre esas conclusiones en forma oral como lo había solicitado la fiscal Liliana Mabel Picazo. Saravartzki fue juzgado como el autor del crimen de su hijastra María Antonia Suárez de 11 años. Según se ventiló en el debate, esa tarde (del 30 de octubre de 1995), el jornalero pidió a su concubina Teresa Suárez acompañar a la pequeña María Antonia hasta la escuela donde la víctima cursaba el quinto grado, en Villa Libertad. Saravartzki y su hijastra tomaron la ruta provincial 225 y luego por un camino vecinal de la picada 1° de Mayo, donde el jornalero estranguló a la muchacha y le causó lesiones cortantes "post mortem" desde la vagina hacia su torso.El acusado, que a estas horas no se discute su autoría del hecho sino su condición o no de punible para un fallo condenatorio, antes de retirarse de la escena de los hechos dejó pequeñas cartas escritas de despedida a su concubina con curiosas invocaciones satánicas.Luego, el homicida confesó su crimen ante uno de sus familiares y terminó entregándose a las autoridades policiales.Alegatos ratificadosEl pedido de "inimputabilidad" partió desde la defensa, a cargo del doctor Julio Lenzken, que planteó la duda de si Saravartzki era punible o no para la Justicia. El defensor oficial Leniken volvió ayer a insistir en que "no se está frente a una persona normal, sino a un hombre que delimita entre la oligofrenia y las alucinaciones", dijo.El abogado citó para ello las conclusiones a las que arribaron las dos juntas médicas que calificaron al homicida como una persona no punible para una condena.Es por ello que la fiscal Liliana Mabel Pícazo acusó a Saravartzki de asesinar a la pequeña María Antonia con fría conducta homicida y terminó solicitando el máximo de la pena que prevé ese delito, 25 años de cárcel. El pedido de la fiscalía fue recogido por el juez Errecaborde, que votó por condenar a Saravartzki a 25 años de prisión, mientras que sus pares Sladek y Cardozo optaron por declarar "inimputable" al jornalero con los fundamentos de los seis peritos del Poder Judicial.
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