Más de tres años lleva ya la lucha de un grupo de vecinos de este municipio por el acceso a educación terciaria o de grado gratuita que favorezca a todo el Alto Paraná, a través de la organización social “Huellas de Esperanza Iguazú”, en una región que se caracteriza por presentar un contraste de grandes diferencias socioeconómicas.Carlos Zarza, al frente del movimiento, explicó a PRIMERA EDICIÓN que “estamos haciendo de todo, juntando firmas, buscando apoyo, vamos a salir a recorrer las aldeas, que también quieren una universidad gratuita. Consideramos que tenemos un recurso natural que jamás se va a terminar, yo me voy a morir, todos nos vamos a morir y nunca se va a terminar, del que vemos cómo se están llevando mucha plata, más desde que dejó de ser nuestro patrimonio para pasar a ser del mundo, y no nos están dejando nada”.“Realmente hay muchos años de abandono en Iguazú, nos conformaron con chocolatadas o golosinas, como si fuera el Día del Niño”, describió Zarza y aclaró que como organización social “hace años estamos en contacto con los vecinos y nos dimos cuenta que lo más importante es la educación; sólo así se podrá lograr una sociedad con más oportunidades, con igualdad de oportunidades, no hay que dejar de lado que acá viene mucha gente de afuera, y es la que por estar capacitada se está adueñando de todas las posibilidades mientras nosotros somos cada vez más ignorantes y la ciudad se divide”.Asimismo, observó “una falta de ayuda por parte de los empresarios o una connivencia laboral que no comprendo, pero esto no puede continuar así, Puerto Iguazú es un lugar privilegiado, pero la región entera se va a enaltecer y a crecer por el desarrollo económico y cultural que acarrea una universidad y que se va a reflejar en todos”.En la Ciudad de las Cataratas convive “gente grande y generaciones jóvenes que no tienen trabajo, no tienen proyectos de vida, hoy un chico de catorce años o que termina el secundario no sabe qué va a seguir estudiando porque no hay oportunidades cercanas y el papá no puede solventar el gasto que significa enviarlo a Posadas, a otra provincia, a Brasil, porque son familias de trabajadores”, dijo.Hablar desde la experienciaZarza puso su historia como un claro reflejo de lo que sucede con muchos jóvenes en la zona del Alto Paraná y contó que es hijo de un trabajador, su papá era chofer y no dudó en confesar que “si no fuera peluquero sería delincuente”.“No quiero que mi sobrino padezca lo que yo, quiero que la gente sea la beneficiada en esta lucha, es momento de despertar y ver lo que está pasando en Puerto Iguazú, donde tenemos bocas de expendio de paco, deliverys de cocaína, mientras somos un granero de dinero al mundo, al que vienen y se llevan todo sin dejar nada, ni siquiera educación”, refirió Zarza.Actualmente existen casi nulas propuestas de formación universitaria gratuita en la Ciudad de las Cataratas, exceptuando algunas carreras dictadas por la UNaM a través del programa de extensión, “todas relacionadas al turismo, que tarde o temprano conducirán a que se sature el mercado laboral. Por otro lado, los proyectos turísticos generalmente están relacionados a usufructos en los que los trabajadores son precarizados”, apuntó quien está al frente de “Huellas de Esperanza Iguazú”.E hizo hincapié en que fueron varias las encuestas que desde la organización llevaron adelante que indican que las carreras más demandadas por los estudiantes que cursan los últimos años del secundario se encuentran abogacía, medicina, veterinaria, odontología, psicología y arquitectura.
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