Cuando el papa Juan XXIII creó la diócesis neuquina, en 1961, lo designó su titular. Participó en el Concilio Vaticano II y en la Confederación Episcopal Latinoamericana de Medellín. El prelado defendió los derechos obreros y fue un tenaz opositor a la dictadura militar.Fue uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humano y del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos e integró en 1983 la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. Adhirió a la Iglesia al Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen. El 9 de abril de 1984, de Nevares señaló: “Es necesario un examen de conciencia de la Iglesia argentina en relación con su actitud durante la dictadura militar”.Una de sus actuaciones emblemáticas fue su participación en la defensa de las huelgas organizadas por millares de obreros de la construcción durante la excavación para la cimentación de la represa El Chocón. Durante una manifestación, caminó con los obreros de la primera gran huelga de El Chocón, y sostuvo un discurso crítico ante los intentos de abuso del poder político. Fue llamado el “Obispo del choconazo”. Con motivo de la protesta en el Chocón, el obispo dispuso que ningún sacerdote de su diócesis oficiase misa en el lugar en ocasión de la visita de las autoridades nacionales. El presidente de facto, general Alejandro Agustín Lanusse recurrió al vicario general del ejército Victorio Bonamín, quien envió un capellán militar. De Nevares nació en Buenos Aires el 29 de enero de 1915 y pertenecía a una familia de la clase alta porteña.
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