Tenía una capucha que le cubría el rostro. Y lo que parecía ser un arma en sus manos. Toda esa preparación llevó adelante un delincuente para robar una garrafa de diez kilogramos de un hotel obereño.
El insólito episodio tuvo lugar ayer a las 3.50 sobre calle Pilcomayo, donde el acusado, de 20 años, amedrentó con un arma que resultó ser de juguete al encargado. No quería plata, si no apenas una garrafa de diez kilos, con la que finalmente escapó.
Efectivos de la Tercera y de UR-II iniciaron una investigación que permitió detener al acusado y recuperar el objeto en barrio Tuichá.
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