DOS DE MAYO. Una historia de amor que sorprende y conmueve tiene como escenario al cementerio local, ni más ni menos. Una mujer que perdió a su joven marido el 16 de junio de 2010, viene cada dos meses desde Buenos Aires, donde reside, para pasar con él unas noches en el nicho donde se encuentran los restos. La situación incomodó a más de uno, que no dudó en alertar a la Policía de lo que ocurría en donde se halla el féretro de Sergio Reneé Yede (26).La viuda, Adriana Villarreal, estuvo hasta la víspera en Dos de Mayo y ya partió hacia su residencia.Para los pobladores locales, el hecho había dejado de ser una novedad. Pero ayer tomó repercusión nacional luego de que lo difundiera www.sanvicenteinforma.com.ar, del periodista de San Vicente Daniel Orloff.Hay versiones que indican que Yede se habría suicidado. “Cuando el cuerpo del joven llegó a Dos de Mayo se hizo una pequeña caravana con bocinazos y cohetes por el casco urbano para posteriormente ofrecer un refrigerio frente al nicho que guardaría su reposo eterno”, indicó el sitio de Orloff.Villarreal nunca pudo superar la pérdida de su compañero. Por eso, con una periodicidad de 60 días, viene al pueblo y se instala en el panteón de su pareja y se aloja allí como si fuera un hotel. Desde la comisaría de Dos de Mayo le detallaron al medio sanvicentino que el mausoleo cuenta con todas las comodidades: “luz eléctrica con su propio medidor, cocina a gas, televisión, equipo de audio, cama y una computadora. Ella manifiesta que lo hace por amor y que siente mucho la falta de quien por un tiempo fue su compañero de vida”. Si bien hace un año y medio que Villarreal, que tiene 43 años, repite la misma rutina, en esta última visita, que terminó ayer, hubo vecinos que llamaron a la Policía para alertar que en uno de los panteones había música, lo que molestaba a quienes habían ido a visitar la tumba de sus familiares.La comisaría dio aviso a la Secretaría de Gobierno municipal. Entonces, funcionarios y policías fueron a ver de qué se trataba el asunto. Entonces la viuda les explicó qué hacía allí y se mostró extrañada porque en otras ocasiones había hecho lo mismo y “nunca había pasado nada”. Después de que le explicaran que el camposanto está abierto de 8 a 19, la mujer preparó sus cosas y partió hacia su casa. Se descarta que en dos meses volverá.
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