Gracias al estricto control de cambios y las intervenciones en el mercado mayorista, el Banco Central consiguió en la primera mitad del 2021 mantener una devaluación gradual a menor ritmo que la inflación, y a la vez acumular reservas.
Este ciclo favorable, beneficiado por las liquidaciones récord de exportadores del agro, se estima será más difícil de sostener en el segundo semestre, por cuanto hay en juego varios factores relevantes que incidirán sobre la estabilidad cambiaria.
1) Un cepo “duro”. Ante la dolarización que caracteriza los períodos preelectorales, la entidad sostendrá un estricto control de cambios para evitar un movimiento disruptivo del dólar. “No espero ningún salto brusco para el dólar oficial en el año. De acá a las elecciones me parece que va a seguir en el ritmo actual o sea creciendo muy por debajo del ritmo de la inflación.
Luego podrá aumentar un poco su tasa de devaluación diaria, pero no creo que sea nada brusco ni alarmante”, explicó el analista financiero Christian Buteler.
“Obviamente, esto se puede hacer por el fuerte nivel de cepo, lo que le permite al Banco Central manejar el precio a su gusto, teniendo en cuenta que prácticamente es el único que puede comprar: está muy limitado para las personas físicas, las empresas no pueden acceder para atesoramiento, a las importaciones -si se pone dura la cosa- también las restringe. En esas condiciones, el BCRA puede colocar el dólar en el precio que quiere”, explicó Buteler a Infobae.
2) Presión sobre los dólares paralelos. Así como el cepo permitirá la regulación de la devaluación oficial, los analistas no descartan una presión mayor sobre los dólares alternativos, por la cobertura que suele producirse antes de las elecciones.
Es decir que la historia del dólar libre y los operados en la Bolsa podría tener otros desenlaces muy diferentes al oficial. “Con los dólares alternativos la historia es un poco distinta. Primero porque se termina la temporada alta de entrada de dólares, empiezan a mermar un poco las liquidaciones y, con eso, el poder de fuego del BCRA para intervenir en el ‘contado con liquidación’.
Por otro lado, el segundo semestre suele ser peor en materia fiscal. Y es lógico esperar que parte de ese deterioro en materia fiscal sea financiado con emisión de pesos. Más emisión nos va a dar mayor presión sobre el tipo de cambio”, describió Christian Buteler.
3) Menos dólares del agro. Las exportaciones del agro e industrias derivadas es fundamental para entender el reciente comportamiento pasivo del dólar. En los casi siete meses transcurridos desde diciembre del año pasado, el BCRA compró en el mercado un saldo neto de unos USD 7.000 millones, gracias a los ingresos récord del sector, por casi USD 17.000 millones en ese lapso. Es improbable que este ritmo exportador se sostenga durante el segundo semestre de 2021, por cuestiones estacionales.
Un reporte de IDESA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino) fundamentó que “en octubre del año pasado empezó a subir sostenidamente el precio de la soja -principal complejo exportador de la Argentina-. Desde un valor relativamente bueno de USD 380 la tonelada, en enero alcanzó los USD 500 y llegó a los USD 580 en la actualidad. Además, crecieron también los precios internacionales del trigo y el maíz, otros dos productos con alto impacto en las exportaciones. Se trata de excelentes noticias frente a la exacerbada escasez de divisas”.
4) Pagos de deuda. Como antecedente, el Gobierno ha cumplido este año con los pagos de deuda con organismos multilaterales, por cuanto puede anticiparse que lo seguirá haciendo en lo que resta del año. En agosto hay un vencimiento con el FMI por USD 400 millones, más los primeros pagos por el stand by de USD 44.000 millones otorgado en 2018 y 2019. Serán dos cuotas de unos USD 1.900 millones que recaen en septiembre y diciembre.
Asimismo, quedan pendientes los USD 2.400 millones a pagar al Club de París. Es decir que los pagos pendientes con estas entidades totalizan unos USD 6.600 millones, prácticamente el total de reservas netas del BCRA, incluido el oro. En este sentido, tendrá un rol principal la ampliación este año de los Derechos Especiales de Giro (DEG) por unos USD 4.300 millones que el FMI le otorgará a la Argentina y que podrían utilizarse para cancelar vencimientos.
En el primer semestre el BCRA mantuvo a raya la devaluación y aumentó las reservas brutas, netas y liquidas Además, los analistas de Research for Traders subrayaron que “sin haber llegado aún a un acuerdo con el FMI, Argentina comenzará a abonar en julio la deuda que reestructuró el Gobierno en septiembre de 2020. El próximo 9 de julio vencerá la primera cuota de intereses de los nuevos bonos Globales y Bonares por unos USD 155 millones”.
5) Expansión monetaria por COVID-19. Un punto aún por definir y que será clave para el equilibrio cambiario es el de la expansión monetaria en lo que resta del año, debido a las necesidades fiscales para atender los efectos de la crisis sanitaria y sostener los ingresos de una amplia porción empobrecida de la sociedad.
Ecolatina consideró que “Hacienda cambió la forma de conseguir estos recursos: mientras que el año pasado recibió asistencia del BCRA por más de la totalidad del déficit primario (7,5% del Producto), este año los giros se minimizaron, y tuvieron -hasta ahora- una magnitud menor al monto de financiamiento neto que consiguió el Tesoro por endeudamiento en el mercado”, donde obtuvo cerca de $400.000 millones por colocación de bonos y monetizó otros 240.000 millones de pesos. En este sentido, señaló que “se vienen consiguiendo buenos resultados en este frente: sin subir la tasa, mantiene un rollover promedio de 115% hasta mayo” y de “127% si consideramos también los recursos captados en la primera licitación de junio”.
6) Fortaleza de monedas emergentes. Un factor que contribuyó a la estabilización cambiaria en 2021 fue el de la revalorización de las divisas de importantes socios comerciales de la Argentina, como Brasil y China, movimiento que ayudó a una mejora del tipo de cambio real multilateral de nuestro país, es decir, la competitividad cambiaria en el frente externo.
Desde los mínimos de 2021, a principios de marzo, el real brasileño acumula una apreciación de 15% en cuatro meses respecto del dólar norteamericano. Y el yuan chino se apreció cerca de 3% respecto de sus mínimos del año, a fines de marzo.
Por eso, aunque el dólar oficial en Argentina evolucionó a un ritmo inferior al de la inflación, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (Itcrm) que mide el BCRA se sostiene sobre los 100 puntos, un nivel considerado de equilibrio.
6.600
millones de dólares es lo que Argentina todavía debe saldar con sus acreedores extranjeros durante este año.
Corre de atrás la inflación
El mercado descuenta que el proceso electoral podrían llegar con tensiones en el dólar incluidas, tras varios meses de tranquilidad cambiaria.
El último informe de la consultora Ecolatina consideró que en la actualidad “el dólar oficial parece tan calmo como controlado”, lo que atribuyó, entre otros factores a que “con el afán de utilizar un ancla cambiaria” para mantener a raya a la inflación, el BCRA “redujo sensiblemente la tasa de depreciación del peso: en este escenario, entre marzo y mediados de junio, el billete estadounidense avanzó poco más de 6%, mientras que la inflación acumularía 16% en el período”.