Allophylus es un género cosmopolita. El nombre proviene de Allo (distinto, otro o diverso) y phylus (hoja), indicando hojas distintas, ya que sus hojas compuestas poseen tres folíolos, uno de mayor tamaño que los otros dos. Uno distinto.
Y ahí resonó cuando uno distinto dijo -cocú, y cobró sentido retumbando dentro del Manipura, centro solar iluminando de amarillo la visión.
Que Allophylus sea cosmopolita pero que surja de la voz de uno distinto, particular pero que avanza, fue marcando un camino, tan especial como su descripción botánica.
El cocú o chal chal es un arbusto o arbolito, siempre verde de pequeño o mediano porte, de copa densa y alargada, de ramas primarias también largas y rectas, con un tronco tortuoso, suavemente acanalado y ancho en la base. El fuste suele ser corto y como dijimos antes, hojas compuestas trímeras, de inflorescencia en racimo axilar con 3 a 15 flores blancas verdosas con cuatro pétalos diminutos. Los frutos son drupas rojas, globosas, jugosas y comestibles que contienen de 1 a 3 semillas castañas. Es una especie del sotobosque selvático y crece en asociación junto al ingá, ñandipá, katiguá pytá entre otras especies vegetales. Sabe convivir.
Los usos son variados, por ejemplo, el jugo de las hojas es empleado para la ictericia, como tónico y el fruto es uno de los preferidos de los pájaros.
Investigaciones en la provincia de Tucumán demostraron que los frutos presentan compuestos fenólicos que los convierten en excelentes agentes antioxidantes, con acciones del tipo depurativo, febrífugo, antirreumático e hipotensivo. Además de antiparasitario, antifúngico, antibacteriano y anticancerígeno.
Es una especie que posee propiedades edulcorantes suaves pero que, a la vez, produce cólicos y diarrea. Popularmente se lo utiliza en el tereré, para refrescar, y bajar la presión.
Al bajar la presión, tal vez, sería posible conectar con la energía que proviene del Manipura o Plexo Solar y así, conectar con nuestro poder personal, sublimar al uno y al dos, los chakras que nos atan y arraigan a la tierra y, como palo rosa (Aspidosperma polyneuron) que nos ayuda a ver la necesidad de arraigamiento y experimentar beatitud trabajando sobre los chakras 1 y 2, parece ser que cocú indica el camino de autoaceptación, sabernos distintos, encontrarnos en nuestras diferencias fuertes y únicos propio del chakra 3, descubrir la autoconfianza, que disuelve la ansiedad.
Y finalmente nos deje ver con seguridad y pronuncia cocú, tan incisivo como el rojo de sus frutos, como el verde de sus hojas, como los glicósidos cianogénicos y alcaloides de nafto y antraquinonas que llaman la atención.
Cocú, al dejar verse da alegría, da gracia, se entretiene creciendo en cualquier parte y además se sabe adaptar a muchos lugares, cómo no querer ser como el cocú, para estar bien y vivir mejor.