Un día como hoy, pero hace 47 años, un Diego Armando Maradona con apenas 16 años y 4 meses y habiendo disputado sólo 11 encuentros en Primera con Argentinos Juniors, saltó a la cancha por primera vez con la camiseta de la Selección Argentina.
Fue en un partido amistoso disputado en la Bombonera en el que Argentina derrotó a Hungría por 5 a 1.
Al por entonces Dieguito Maradona. todo el calor de aquel verano de 1977 se le subió a los pómulos cuando, dos días antes del partido ante la selección magiar, levantó la vista entre los rulos para escuchar la voz de César Luis Menotti: “Lo Incluí en el plantel del Seleccionado mayor. Si el partido se da, es probable que debute con la camiseta argentina”.
El sol de ese domingo 27 de febrero alumbraba en la Bombonera desde temprano. A las 15:30 el ómnibus frenó y entre la Imponente barba de Villa, la simpatía de Bertoni, el desparpajo de Houseman, la seriedad de Ardiles y la dura mirada de Pasarella, bajó un pibe con las piernas algo temblorosas. Era Diego Armando Maradona.
Se cambió con los suplentes, luego que lo hicieran los titulares; cruzó la cancha para Ir al banco, pensando en que todo el estadio coreara su nombre. Era un preanuncio de lo que ocurriría al cumplirse un cuarto de hora del segundo tiempo.
Posó a un costado con Houseman, con las medias algo bajas, botines sin marca, el número 19 en la espalda y en el pantalón negro.
A los dos minutos pensó que no Iba a ser fácil entrar. Fue cuando el arquero Gudjar le atajó un penal a Ardiles. Pero la producción de la Argentina esa tarde fue de las mejores, con un cinco a uno concluyente. Al terminar el primer tiempo, tres goles de Bertoni y otro de Luque le pusieron el sueño
Apenas cuatro meses después de haber debutado en la primera de Argentinos Juniors, y con 16 años cumplidos el 30 de octubre de 1976, el aún “Pelusa” estaba a un tranco de persignarse, entrar corriendo y hacer feliz a la gente.
A los 20 minutos del segundo tiempo, Menotti lo llamó cerca del banco que ocupaba con Mouzo, el profesor Pizarotti y el doctor Fort. “Va entrar por Luque, haga lo que sabe. Esté tranquilo y muévase por el frente de ataque”.
El “maradó, maradó” lo invadió todo y el pibe nuevo ingresó en el último cuarto de hora.
Sacó Gatti, Gallego bajó la pelota en el medio y con un pase firme y preciso se la dejó a Diego. Fue un gesto: “Me la dio rápido como para tomar confianza”, confesó Maradona al periodismo a la mañana siguiente. “Me alentaba Villa antes de salir aplaudido, Carrascosa me gritaba ‘bueno’ aunque no lo hiciera tan bien. Le di un pase a Bertoni cuando Feldman estaba solo en la izquierda, y debí jugarla larga ante un húngaro, pero me arrepentí en el momento y me la sacó. Tampoco pude esquivar una patada sin pelota”, recordó él mismo sobre ese día inolvidable.