Cada año que se cierra, al igual que cada ciclo de nuestras vidas conlleva un aprendizaje.
Cerrar lo que ya fue para recibir lo que vendrá. Cada ciclo es el producto del anterior y el germen de lo que vendrá, por eso yo te pregunto: Este año, ¿fue productivo?
¿Lograste tus metas? ¿Amaste lo suficiente, hiciste algo por otro desinteresadamente, plantaste un árbol sabiendo que la sombra o sus frutos lo van a disfrutar otros?
No dejes pasar un año más sin hablar con aquellos que alguna vez se apartaron de tu camino, que este año no pase en vano. Recuérdalo como el gran año para el siguiente ¡gran año!
Que cada uno de los actos y acciones de este año tengan su recompensa el año que viene.
Que tu siembra comience desde ahora en tus intenciones. Que la luz del amor se exprese en cada una de tus palabras. Piensa positivamente. Agradece por todo lo vivido y prepara tu túnica nueva y limpia para el año que viene. No lo enturbies llevando lo no realizado al próximo.
Cierra con altura y dignidad. Todos los aprendizajes y experiencias de este año los puedes mejorar y perfeccionar el próximo ciclo, pero antes de cerrar la puerta y pasar a lo nuevo…
Mira con amor, agradece, reconcilia, ilumina, ¡suelta ! Acércate a tu corazón y renueva la esperanza para lo nuevo.
Cada año que se va nos deja un aprendizaje realizado y otro por perfeccionar. Nada se construye en un día. Vive el proceso. Aprende a construir. Lleva mucho tiempo edificar y destruir lo podemos hacer solo con una mirada o una palabra.
Crece y con tu amor haz crecer tu entorno y por sobre todo ten fe y esperanzas, de esto se trata la vida y la continuidad. Mañana es el principio de lo nuevo, aprende de lo vivido siempre en amor y con la vista fija en un ideal de progreso no solo para ti, para todos y cada uno en este plano de conciencia.
Nadie crece en soledad, nadie puede construir individualmente, vinimos a aprender en relación a otros.
Somos un gran sistema evolucionando en comunidad para llegar a la comprensión total de la unidad de la vida, la cooperación y la fraternidad, para poder seguir evolucionando desde y hacia el amor.
Que este año te encuentre festejando no solo tus logros personales y materiales, que puedas también valorar la calidez de tus actos internos, esos que todos y cada uno de nosotros sabe cuáles son.
Que no te engrandezcan, siempre hay mucho por hacer y mejorar si es que estás dispuesto a trabajar desde el ser, tendiéndole la mano a quien todavía está en los grises sin poder ver la luz.
Que la presencia nos guíe a todos y cada uno de nosotros, y que podamos entender el devenir de los ciclos de la vida, aceptando lo que es para poder siempre trasformarlo en algo mejor y mayor, al servicio de la vida.
Patricia Couceiro
Máster en Constelaciones
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