La reciente medida del Gobierno nacional, que derogó con el decreto 133/2025 la prohibición que existía para la exportación de ganado vacuno en pie, desató un verdadero debate en el sector cárnico porque la medida agrega incertidumbre al mercado interno. Esta decisión, que según los argumentos del decreto publicado ayer en el Boletín Oficial busca “reforzar el comercio internacional”, generó preocupaciones entre los carniceros, quienes advierten que podría llevar a una nueva desestabilización de los precios y agravar aún más la caída del consumo interno.
“Está claro que el mercado interno no es la prioridad de este Gobierno”, dijo a PRIMERA EDICIÓN Gabriel Vidal Rodríguez, empresario cárnico y responsable de la Cooperativa Virgen de Fátima, quien fue claro al expresar su preocupación por la nueva normativa.
“La decisión de eliminar la prohibición de exportación de ganado en pie muestra claramente que, para este Gobierno, los mercados externos son más importantes que garantizar la carne para el consumo de los argentinos”, agregó.
De hecho, según el especialista del sector, la falta de ganado por cuestiones estacionales que también estaba impulsando los ajustes al alza en los precios, no es más que otro reflejo del complicado panorama por el que atraviesa la cadena productiva de la carne en el país; sobre todo por la forma en que golpea el poder adquisitivo de la población.
Actualmente, la situación de la carne en el mercado interno se caracteriza por una caída sostenida en el consumo, un fenómeno que se fue acentuando fuertemente durante el último año. Mientras tanto, la oferta también se encuentra muy limitada, especialmente en los primeros meses del año, cuando la estacionalidad juega su papel, lo que lleva a una reducción de la hacienda disponible para faena. Este escenario creó un llamativo desequilibrio entre la oferta y la demanda, porque ambas se encuentran muy caídas y sin embargo, aún así, el mercado terminó empujando los precios hacia arriba.
En ese contexto, las expectativas de que la situación se normalizara con el aumento de la oferta en las próximas semanas parecen desvanecerse rápidamente, a medida que la resolución del Gobierno de habilitar la exportación de ganado vacuno en pie anuncia un cambio radical en las reglas del juego.
Para Vidal Rodríguez, la medida de la Nación no hace más que confirmar que la política económica actual está mirando más hacia el mercado internacional que a las necesidades del consumo interno de carne.
Otro fenómeno alarmante
El empresario recordó que, además de la caída en el consumo, la oferta de carne sigue siendo escasa, lo que mantiene los precios elevados.
“Hace tiempo que venimos advirtiendo que no solo estamos enfrentando una caída del consumo, sino también una reducción importante en la oferta. Eso es lo que sigue empujando los precios hacia arriba, y hasta ahora no se veía una solución a corto plazo”, explicó.
Si bien es cierto que se esperaba que la situación se normalizara con la entrada de más hacienda al mercado, la derogación del decreto de exportación ha desvirtuado las expectativas. “Parece que la esperanza de que todo se regularice con el aumento de la oferta, como esperábamos, se va desvaneciendo”, añadió.
La caída del consumo de carne vacuna en Argentina es un fenómeno alarmante. Según las cifras más recientes, en el último año el consumo per cápita ha descendido más de 25 kilos. Este brusco descenso se ha debido a un cambio en los hábitos alimenticios de los argentinos, quienes se han volcado a carnes más accesibles, como el cerdo y el pollo, que han ganado terreno en la mesa de los argentinos.
No obstante, los precios de estas carnes también han subido más de 30 puntos el último mes, lo que ha colocado a muchas familias en una situación aún más complicada.
“Si bien la gente se ha volcado a otras carnes, la realidad es que los precios no dejan de subir. Pensábamos que la caída en el consumo y el ajuste del bolsillo de la gente iba a poner un freno, pero si seguimos vendiendo toda la carne afuera, no hay ninguna posibilidad de que los precios bajen” explicó Vidal Rodríguez, dejando en claro que la política de exportación, en lugar de aliviar el mercado interno, lo está tensionando aún más.
De acuerdo a sus términos, el faltante de carne en los últimos días no es algo que se pueda analizar de manera aislada, sino que responde a una serie de factores estructurales.
“En esta época siempre hay un bache estacional, lo sabemos, pero la falta de hacienda no puede tomarse a la ligera. Lo que estamos viviendo hoy tiene muchas causas detrás, y la principal que no hubo inversiones ni apoyo financiero de parte del Estado a la producción ganadera argentina”, dijo enfático.
En cuanto a las perspectivas de futuro, Vidal Rodríguez advirtió que, si bien hay condiciones para mejorar la producción, hay una gran desventaja estructural.
“Hoy, a pesar de que podrían estar dadas las condiciones para empezar a producir más y mejor, la realidad es que un ternero o una vaca no se cría de un día para el otro, pero tampoco se está haciendo mucho. Lo que ocurre ahora esto era algo que ya se veía venir, pero no veo ninguna política pública que respalde la producción ganadera. No hay un solo respaldo financiero del Estado que sea conveniente, aunque digan lo contrario. Lo único que hemos tenido en estos años son medidas que han castigado aún más a los productores y muy poca ayuda de las condiciones meteorológicas que afectaron seriamente la producción”, lamentó.
“Tenemos una economía que sigue siendo de cristal”
“Es fundamental entender cómo se está moviendo el mercado global, porque Argentina no es el único exportador de carne en el mundo. De hecho, hemos visto cómo China ha reducido las compras de carne argentina. Y eso no es algo menor”, afirmó.
Para Vidal Rodríguez este contexto internacional está poniendo a Argentina en una posición cada vez más compleja, ya que enfrenta una mayor competencia de otros países productores de carne, que están mejorando su producción y capacidad de exportación, como por ejemplo la de Paraguay y Brasil, quienes han mejorado exponencialmente su genética a lo largo de las últimas dos décadas.
“Brasil y Paraguay, por ejemplo, han avanzado muchísimo en genética. Hace 20 años, estábamos por delante de ellos, pero hoy nos están superando. Los avances en genética y la mejora de la infraestructura de esos países están haciendo que hoy estén mucho más competitivos que nosotros”, concluyó, subrayando que Argentina está perdiendo terreno en la carrera por ser uno de los principales exportadores de carne en el mundo.