Silencio en indagatoria e imputación provisoria como posible autor de un delito contra la integridad sexual de una niña de nueve años. El almacenero detenido durante los primeros minutos de la madrugada del jueves en el barrio La Querencia de esta capital, tras el presunto abuso la menor que reside a quince metros de su negocio, continuará detenido por orden del juez de Instrucción 6, Ricardo Walter Balor y la opinión en el mismo sentido del fiscal René Germán Casals.
También se abstuvo de declarar ayer la pareja del sospechoso, quien podría ser imputada durante las próximas horas por encubrimiento del hecho.
Las audiencias de indagatoria se concretaron durante la mañana de ayer en el juzgado de la calle Buenos Aires casi avenida Roque Pérez en el centro posadeño.
El imputado tiene 70 años y seguirá privado de la libertad, confirmaron las fuentes contactadas por PRIMERA EDICIÓN. Por su edad podría solicitar medidas para morigerar la detención, pero ello por la instancia del expediente, al que le restan varias pericias claves por producirse, no es viable tampoco, más aún frente a la gravedad de la acusación que podría resultar.
Respecto a la menor, se confirmó que fue abusada sexualmente, pero detalles este Diario se reserva publicar, principalmente para evitar la revictimización. Su contención continúa en torno a su familia y las medidas que determine la Justicia.
Vale remarcar que la niña tiene domicilio a menos de quince metros del almacén donde, todo indica hasta el momento, fue privada de su libertad y abusada, el miércoles a las 21.30 cuando fue a comprar harina para que su madre cocinara reviro para cenar junto a sus siete hermanos.
Del ataque sexual fue rescatada por un hermano de 12 años, quien fue a buscarla al comercio en la esquina de las calles Luchessi y Apóstoles de la chacra 82 alertado por su progenitora ante la demora en retornar del mandado.
Fue el niño quien luego le confesó a su madre lo que alcanzó a espiar entre hendijas de mampostería abertura enrejada de la despensa: vio a su hermana sometida por el almacenero al que la mayoría de los menores del barrio se le acercaban con confianza ya que les resultaba “un hombre bueno, generoso que regalaba golosinas, como un abuelo”, como comentaron los vecinos que dialogaron con este medio el jueves, luego que las pertenencias del sospechosos fueran saqueadas, rotas y quemadas en la calle a modo de venganza.
Andrea Villán (31) madre de la víctima relató sobre lo que se investiga: “Ella quería comer reviro y fue a buscar harina al almacén, es cerquita. Pasaron diez minutos y no volvía y le pedí al hermano que fuera a ver qué le pasaba. Volvieron los dos callados y cuando me enteré llamé a la policía”.
“Ella está atemorizada ahora, la estamos conteniendo pero se bajonea y llora a cada rato. Le damos cariño e intentamos que se concentre con algunos juegos, haciendo otras cosas que no la pongan mal. Intentamos que no se quede sola, que pinte y dibuje porque le gusta mucho hacer eso. Ayer (por el miércoles por la tarde) justamente comenzó a practicar fútbol en una escuelita acá cerca, también esta semana comenzó con las clases, ella comenzó el quinto grado en la primaria. Pero ahora toda mi familia tiene miedo, yo tengo ocho hijos, la más grande tiene 15 años y no tenemos ninguna medida de seguridad salvo el patrullero que está desde anoche en la esquina después que detuvieron al hombre y la mujer que vive con él”.
“Yo soy el único sostén de mis hijos hoy. Al padre de ellos lo tuve que denunciar por violencia de género y le impusieron una restricción de hogar”.