Tras varios días de intensa actividad en la que abundaron los cruces verbales y también las agresiones físicas, el Congreso de la Nación entra en un virtual receso para regresar luego con una agenda tan densa como la que acaba de dejar atrás.
Luego de dos semanas que quedarán marcadas por una serie de escándalos que incluyeron vasos voladores y hasta el empleo de un megáfono, la aprobación del DNU que habilita al Gobierno a un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional marcó el final de los días más preocupantes en lo que va del año, con problemas tanto dentro como fuera del palacio legislativo.
En el horizonte próximo, abril anticipa más tensiones con los tratamientos de temas sensibles de la agenda política, económica y social. La posibilidad de bajar la edad de imputabilidad (que anticipó el Presidente semanas atrás), los proyectos para avanzar en una investigación del criptogate $LIBRA (que tiene a Milei en el punto de mira) y los pliegos para la Corte Suprema de Justicia de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla (nombres que el Gobierno sostendrá todo lo que se pueda) suponen poca probabilidad de paz en el Congreso.
En el medio o quizás al final de esa agenda, espera un paro general lanzado por la CGT para el 10 de abril.