Cada 28 de marzo se celebra el Día Internacional de uno de los postres más exquisitos y populares del mundo: la torta Selva Negra.
Su nombre verdadero en alemán, de donde es originaria, es Schwarzwalder Kirschtorte, que significa “torta de cerezas de la Selva Negra”.
La “elva Negra es una torta compuesta de capas intercaladas de bizcocho de chocolate, crema y cerezas ácidas, y al final se decora abundantemente con virutas de chocolate y cerezas al marraschino.
La receta proviene de la región de la cordillera de la Selva Negra (Schwarzwald), en el suroeste de Alemania, donde se elabora un delicioso vino de cerezas ácidas que se usa para humedecer la torta Selva Negra.
De hecho, si bien en Estados Unidos por ejemplo no se suele usar alcohol y en Argentina es algo que queda a criterio de cada pastelero, ese licor es un ingrediente obligatorio en Alemania, donde de lo contrario el pastel no puede venderse legalmente bajo el nombre de Schwarzwalder Kirschtorte.
Cómo cocinar la Selva Negra
La torta Selva Negra no es difícil de cocinar, pero sí laboriosa, puesto que hay que hacer varias preparaciones a la vez y requiere organizarse bien:
Ingredientes para 12 personas
Para el bizcocho
- 100 gramos de manteca a temperatura ambiente
- 250 miligramos de leche (para el bizcocho)
- 159 gramos de azúcar
- 15 miligramos de vinagre de vino blanco
- 2 huevos
- 100 gramos de chocolate negro para postres
- 15 gramos de cacao en polvo
- 300 gramos de harina de repostería
- Una cucharada de levadura química
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
Para remojar el bizcocho
- 100 gramos de azúcar
- 100 mililitros de licor de cereza o kirsch
- 100 mililitros de agua
Para el relleno
- Medio litro de crema de leche líquida para montar
- 100 gramos de azúcar
- 100 gramos de mermelada de cerezas
Para decorar
- 12 cerezas
- Virutas de chocolate al gusto
- Ralladura de chocolate al gusto
Paso a paso
- Comenzaremos escurriendo las cerezas en conserva. Reservamos.
- Preparamos el almíbar cociendo el agua, el azúcar y el licro durante siete minutos a fuego medio. Reservamos.
- Para el bizcocho, comenzar precalentando el horno a 160 grados centígrados con turbo o a 170 con calor arriba y abajo. Engrasar un molde desmontable de 20 centímetros forrando su base con papel pergamino (o similar).
- En un bol mezclar la leche con el vinagre y dejarlo reposar durante quince minutos.
- Derretir el chocolate al baño maría.
- Mientras, batir la manteca con el azúcar hasta que aumente de volumen. Añadir los huevos batidos de uno en uno, el chocolate derretido, y la harina con el cacao en polvo y el bicarbonato. Mezclar bien los ingredientes para después incorporar la leche formando una masa suave.
- Repartir la masa en el molde y alisar la superficie, horneándolo durante una hora o hasta que al pincharlo con un palillo éste salga limpio. Dejarlo enfriar durante diez minutos y después pasarlo a enfriar a una rejilla.
- Batimos la crema con el azúcar hasta que forme picos.
- Cortamos el bizcocho en tres partes, pincelamos cada capa con el almíbar y posteriormente agregamos una capa de la mermelada de cereza. Colocamos encima unas pocas de cerezas confitadas y una capa con un cuarto de la crema montada. Repetimos la operación con el otro disco dejando la mitad de la crema para decorar la superficie de la tarta.
- Para terminar, espolvoreamos las virutas de chocolate por los laterales, rallamos con un cuchillo unas virutas de una tableta de chocolate de repostería y adornamos con unas cerezas frescas.