
El proyecto que lleva más de una década y que tiene como propósito la creación de un centro de recuperación de adicciones, empieza a hacerse realidad, con múltiples tareas que lleva adelante la Diócesis de Oberá en el ex predio de la Escuela Provincial 173 en Picada Vieja, Paraje Fontana, donde se instalará “Fazenda de la Esperanza”, una organización internacional con más de cuarenta años trabajando en la temática.
El párroco de la Catedral San Antonio de Padua, perteneciente a la Diócesis de Oberá, Ariel Manavella, durante la última semana abrió las puertas de la exescuela y junto a PRIMERA EDICIÓN realizó un recorrido en el cual explicó en detalle las tareas que vienen realizando.
Al llegar se observa claramente un cambio con relación a cómo lucía años atrás, cuando el sitio estaba prácticamente abandonado. “Desde hace ya unos años emprendí este camino junto con los responsables regionales de Fazenda de la Esperanza, para que pudieran desembarcar en Misiones y específicamente en la Diócesis de Oberá con la primera ‘Fazenda’ acá”, señaló el sacerdote.
Aseguró que la formalización del acuerdo “está muy cerca. Mantenemos contacto con las autoridades internacionales de la Fundación Fazenda para la firma del convenio. Ellos serán quienes llevarán adelante la parte gruesa de las obras, mientras tanto nosotros junto a un grupo grande de voluntarios estamos trabajando para poder organizar la estructura donde se va a instalar la Fazenda de la Esperanza para arrancar”.
Manavella comentó que “en este lugar venimos trabajando desde septiembre del año 2024. Concretamente en esa fecha fue cuando vinimos por primera vez y comenzamos a ver por dónde arrancar con los trabajos. Fue así que empezamos a restaurar una de las casas que era de los maestros de la antigua escuela, con la instalación eléctrica, cableado preensamblado desde el transformador y luego toda la instalación interna y de agua a nuevo. Fuimos restaurando este lugar para que podamos estar cuando venimos a trabajar, porque entre los voluntarios a veces vienen familias con sus niños que juegan, tocan la guitarra mientras los adultos vamos realizando distintos trabajos”.
Los espacios verdes del predio se observan muy bien presentados y Manavella dijo que “ya se fueron realizando distintas tareas porque era una zona en la que habían crecido y avanzado mucho los pastos porque hacía más de diez años que no se dedicaba un trabajo más específico, solo se cortaba con una motoguadaña para que se pueda caminar pero la verdad que lo demás estaba bastante abandonado”.
También apuntó que “en la casa por donde comenzamos ya se pintó y fuimos trayendo los muebles que nos van donando para Fazenda; ya está la cocina instalada y desde febrero de este año comenzamos con la reparación de algunos espacios (aulas) donde funcionó la escuela hasta el año 2010-2011”.
Manavella remarcó el estado de deterioro de las puertas, ventanas, paredes, canaletas, entre otros detalles, de lo que fue la escuela. “En febrero nos ocupamos más que nada de la limpieza y de la evaluación de las fallas para avanzar con las prioridades para comenzar a trabajar y desde marzo se iniciaron las tareas específicas de albañilería y carpintería para readaptar y reparar los espacios”.
En el recorrido por el lugar, Manavella hizo un alto en lo que será la capilla, donde se hicieron modificaciones para el funcionamiento de la misma, incluida la sacristía y señaló que “este será uno de los sitios más importantes y necesarios dentro de la Fazenda de la Esperanza, el espacio para la oración, de reflexión personal, de crecimiento interior…”.
Donde estará la capilla es el primer lugar en ser refaccionado de la estructura general, “nos faltan detalles de la carpintería todavía. Los ventanales serán de muchos colores, que nos ayudarán a descubrir por la belleza del arte, de los vitrales, que estamos llamados a que nuestra vida brille y refleje muchos colores para nosotros mismos y para la sociedad”, subrayó.
“Fazenda de la Esperanza está presente en 22 países, con 170 fazendas, incluso en Tahilandia y Rusia. Es una obra maravillosa que se ha extendido por los cinco continentes. Aquí se llamará Fazenda de la Esperanza ‘María Auxiliadora’ o bien ‘María Auxilio de los Cristianos’”.
Ariel Manavella, Párroco de la Catedral San Antonio de Padua
El acceso principal coincidirá con el de la exescuela, “las puertas externas están muy deterioradas, son imposibles de restaurarlas por lo que serán reconstruidas”.
Dispondrá de cinco salas que se van a adaptar para la vida de los “caminantes, residentes de Fazenda de la Esperanza. Una vez concluida la primera restauración, es posible que se instalen los primeros residentes para seguir trabajando con ellos en esta obra”. En cada una de las salas convivirán cinco personas que compartirán los espacios comunes.
Aclaró que “será una Fazenda de varones, eso está definido. Ojalá que con el tiempo, así como hemos soñado y concretado la fazenda de varones podamos también concretar una fazenda femenina, de mujeres. Primero tenemos que concretar esta estructura, ponerla en funcionamiento, darle un tiempo de años y luego veremos, porque dependemos también de la Fundación Internacional Fazenda de la Esperanza”.
Una acción clave para el proyecto
El 12 de junio de 2024, el gobernador Hugo Passalacqua, a través del Concejo General de Educación, cedió en comodato el predio donde había funcionado la Escuela Provincial N° 173, ubicada en Picada Vieja, Paraje Fontana, a la Diócesis de Oberá, con el objetivo de trabajar en la apertura de un centro de tratamientos para adicciones.
Ello posibilitó a la Diócesis de Oberá acelerar las gestiones ante Fazenda de la Esperanza, con la cual ya había mantenido reuniones para delinear el proyecto.
Manavella recordó que “cuando llego en el año 2017 y tomo contacto con la Pastoral de Adicciones, con el doctor José Fabio, ya me hablaron de este proyecto. Pasaron los años, la pandemia y el convenio que era por 10 años en el 2021 cayó y al 2023 no se había renovado. Ahí empezaron los diálogos para conseguir este espacio bajo la responsabilidad de la Diócesis de Oberá”.
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