En una tensa calma rodeada de un contexto que a los de más experiencia remonta a épocas de temor e incertidumbre, así están trabajando hoy las más de 400 personas que emplea el Grupo Dass en Eldorado, donde se fabrican calzados deportivos para marcas como Adidas, Nike y Fila.
La baja de aranceles al ingreso desde otros países de indumentaria, calzado y telas que anunció recientemente el ministro de Economía, Luis Caputo, activó las alarmas en sectores que ya venían golpeados por las caídas en las ventas como consecuencia de la recesión económica.
La medida del Gobierno nacional despertó las alarmas en Dass, que entre 2015 y 2019 perdió 1.200 puestos de trabajo con la apertura importadora del entonces presidente, Mauricio Macri.
Ahora, con una política de libre mercado mucho más agresiva, la intranquilidad que ya había, creció más entre los trabajadores de la fábrica.
Al ser consultado por PRIMERA EDICIÓN, el delegado local de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), Gustavo Melgarejo, marcó que “las políticas de Javier Milei atentan contra la industria del calzado” e indicó que ya se están registrando despidos en fábricas ubicadas en diferentes provincias.
En ese sentido, explicó que la flexibilización de las importaciones “podría tener un impacto mixto”.
“Si bajan los aranceles para importar kits de fabricación, es positivo porque reduce costos. Pero si deciden importar el calzado terminado, estamos complicados, y esto es lo que está ocurriendo”, lamentó.
El dirigente recordó experiencias previas con políticas similares y expresó dudas sobre la viabilidad de la industria a largo plazo.
“Nosotros lo que estamos viendo es que cada vez entra más calzado importado y cada vez se produce menos acá. Y eso, a la larga, no tiene otro destino que el cierre de fábricas o la reducción drástica del personal. Es muy difícil que las empresas del sector puedan sobrevivir a estas políticas”, enfatizó.
Una pésima señal
Volviendo al caso puntual de Dass, a principios de 2025, la multinacional de capitales argentinos y brasileños anunció el cierre de la planta de fabricación en la localidad bonaerense de Coronel Suárez y dejó a 360 trabajadores que quedaron en la calle desde el 20 de enero.
Además, confirmaron que concentraría en Eldorado, ahora su única fábrica en el país, toda su producción local.
Melgarejo advirtió que, lejos de lo que comunicó oficialmente la firma, la reestructuración provocó una reducción del volumen total de producción. “En Coronel Suárez se producían 16 mil pares y en Eldorado solo se fabrican 4 mil. Hay 12 mil pares que ahora se importan”, detalló.
Actualmente, son 470 las personas que trabajan en las instalaciones de Dass, en el norte de la provincia.
“Dass tenía 1.300 empleados entre Eldorado y Coronel Suárez. Hoy quedan únicamente 470”, apuntó el referente gremial.
En Eldorado, y a diferencia de lo que ocurrió en Buenos Aires o en el pasado reciente de la propia sede misionera, todavía no se registraron despidos, ni una reducción de jornada laboral. Ante este panorama, nadie puede garantizar el devenir de lo que ocurrirá en los próximos meses.
“En la empresa no nos dicen que van a despedir, pero tampoco garantizan que se mantengan los puestos. No hay definiciones”, concluyó Melgarejo.
Advertencias desde FAICA
La Federación Argentina de la Industria del Calzado y Afines (FAICA), advirtió que la reducción de aranceles a las importaciones es “un golpe directo” a la continuidad del sector y a la estabilidad de los puestos de trabajo formales.
Según el ente, la medida no reducirá los precios para el consumidor final, pero sí provocará un aumento en el desempleo, una sustitución de la producción local por importaciones y, como consecuencia, un menor poder adquisitivo entre los argentinos.