Dicen que las estaciones ya no se diferencian tanto como antes, pero el otoño sigue mostrando sus señales con días más cortos, menos calurosos, con tentadoras hojas secas para pies saltarines, la Tierra se aleja del sol, la noche se vuelve fría y larga, dando claras muestras de que el verano llegó a su fin.
A mí, el alejamiento del sol me genera un dejo de tristeza, mi cuerpo habla con pereza, me dice: “Hoy no hagamos nada”, siendo fiel compañero del otoño. A ustedes, ¿qué les pasa? Es bueno reflexionar sobre los síntomas para poder planificar las jornadas de una manera más amigable, dejándonos caer en la calma sin sobresaltos y con mucha creatividad para la indagación interna. Existen infinidad de herramientas que podemos poner en práctica en esta época y no dejarnos llevar por la melancolía.
Muchas personas padecen de astenia otoñal que no es más que la sensación de cansancio, apatía y debilidad física y psíquica, síntomas que tiene el organismo para mostrarnos que le está costando adaptarse a los cambios ambientales de esta época del año.
Cuando conocemos el origen de nuestros sentires físicos y emocionales, podemos amigarnos con los síntomas generados en esta estación y así evitamos convertirla en nuestra enemiga.
Las variaciones en la luz y la temperatura propias del cambio de estación, pueden alterar los biorritmos de la persona, sus rutinas y sus estados de ánimo. Astenia proviene del griego “a-, sin” y “-sthenos”, fuerza.
Los especialistas advierten que precisamente no se trata de una enfermedad, sino de un síntoma que puede estar vinculado a muchos trastornos y uno de ellos puede tener origen en una experiencia poco feliz que coincidió con las hojas secas. Ese recuerdo inconsciente puede estar dando golpecitos para ser analizado.
La astenia otoñal hace que disminuya la motivación, incluso quienes se ven afectados prefieren dejar de reunirse con amigos o asistir a fiestas.
También afecta el rendimiento laboral por eso tenemos que recurrir a una alimentación que nos de más energía.
Época de recolección
Todos están recolectando los frutos de la tierra, acá en Misiones es la época de la cosecha de la yerba mate, nuestro producto estrella así que manos a la obra: ¿qué vamos a recolectar nosotros? Por ejemplo, tomamos lápiz y papel para anotar todo lo que tenemos logrado, miremos con ojos de abundancia porque el producto de nuestro trabajo son nuestros hijos, son los alimentos, son las tareas que hicimos dentro y fuera de casa.
Anotamos todo, sumamos eso que no nos salió tan bien para poder prepararnos, estudiar, planificar y buscar ayuda para aprovechar este tiempo de introspección, preparando más semillas que plantaremos y cosecharemos más adelante.
Ser conscientes en la vida es estar atentos a nuestro trabajo para disfrutar y también para mejorar. Trabajo en las relaciones de pareja, con los hijos, la familia, los vecinos, amigos, compañeros de trabajo.
Hagamos una lista, escribimos lo que ya no queremos para nosotros.
Dijo Jesús: “Por sus frutos los conoceréis”. Agradecemos nuestra lista porque tenemos mucho para agradecer y si no encuentras nada podés poner tu mano frente a tu cara y sentir tu respiración.
Aprovechar el otoño para vaciar placares, reemplazar la ropa y así reemplazamos pensamientos negativos por positivos. Escribir, leer, caminar en la naturaleza y sentir la vida.
Personas Altamente Sensibles: PAS
Esta temporada afecta a las personas PAS porque sienten aún más los golpes de la vida. La introspección genera recuerdos tristes o dolorosos que se potencian en ese tipo de personas empáticas por exceso, creativas y muy emocionales.
Reflexionar no es rumiar siempre en lo mismo, diferencias esos estados es fundamental para poder salir de ellos. Generemos momentos felices, está en nosotros crearlos para tenerlos presentes en la memoria y usarlos para sentirnos mejor. Manos a la obra.
Lo que nos da alegría
- Comer mandarinas en el suave calor que nos regalan los días de sol.
- Acurrucarnos en un sillón, comer pororós y disfrutar de una película romántica o altamente sensible.
- Dedicarle todo el tiempo a escribir el libro que dejamos para esta época de inspiración.
- Tejer largas e interminables bufandas, o la colcha de colores que quizás llegue a completarse para el frío invernal.
- Juntarnos con amigas para regalarnos momentos de risas.
- Leer todos los libros que esperan en la biblioteca desde hace tiempo.
- Hacer orden de fotos, armar mi árbol familiar, repensar en esos antepasados que se fueron dejándonos alguna tarea emocional para cerrar.
Rosanna Toraglio
Periodista de Primera Edición- PsicoBioTerapueta.