El COVID prolongado, o “Long COVID”, es un conjunto de síntomas que persisten después de la infección por SARS-CoV-2. Recientes avances en la investigación, liderados por científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en colaboración con laboratorios de Uruguay y Canadá, han arrojado luz sobre cómo el virus se propaga a través del cuerpo.
Un estudio publicado en la revista Cell Death & Disease del grupo Nature reveló que el SARS-CoV-2 podría propagarse a través de la sangre, específicamente a través de los glóbulos rojos, lo que ayudaría a explicar su persistencia en diferentes tejidos del cuerpo, como el corazón, riñones e incluso el cerebro. Esta investigación ha sido fundamental para entender mejor el COVID prolongado y buscar tratamientos efectivos.
La investigación sugiere que el virus se une a un componente clave de la hemoglobina en los glóbulos rojos, lo que facilita su distribución por todo el cuerpo. Esta interacción entre la proteína spike del virus y el grupo hemo de la hemoglobina fue confirmada mediante simulaciones computacionales y ensayos in vitro. Según Ayelén Toro, investigadora del CONICET, “no solamente encontramos que spike era capaz de unirse con el grupo hemo, sino que también descubrimos en qué parte podía hacerlo”.
El hallazgo proporciona nuevas claves para comprender y tratar el COVID-19 y el COVID prolongado. La persistencia del virus en múltiples tejidos del organismo, incluso meses después de la infección, ha sido un desafío para los tratamientos convencionales. El COVID prolongado afecta tanto a adultos como a niños y se ha relacionado con diversas anomalías hematológicas posteriores a la recuperación de la fase aguda de la enfermedad.
En el laboratorio de Inflamación y Cáncer del IQUIBICEN, las investigadoras exploraron el rol antitumoral y antinflamatorio de la enzima Hemo-oxigenasa 1 (HO-1). Aunque inicialmente se centraron en su potencial terapéutico para el cáncer, pronto se interesaron en su aplicación para infecciones virales como el COVID-19. Al trabajar con hemina, un análogo del grupo hemo, encontraron resultados inesperados que llevaron a la hipótesis de que el virus podría unirse a los glóbulos rojos.
Al administrar hemina a ratones infectados, estos murieron rápidamente, lo que inicialmente parecía contradictorio. Sin embargo, al analizar la sangre de los ratones, se encontró carga viral en los glóbulos rojos, lo que confirmó la hipótesis. Según Ayelén Toro, “nuestra sospecha se alimentaba también de que había múltiples reportes de pacientes con COVID-19 que presentaban diversas alteraciones y desregulaciones hematológicas, como anemias”.
Aunque no hay tratamientos específicos para el COVID prolongado, la comprensión de cómo el virus se propaga a través de la sangre abre nuevas vías para el desarrollo de terapias. La investigación sobre enzimas como la HO-1 mostró un potencial en el manejo de infecciones virales, aunque se necesitan más estudios para determinar su eficacia en el tratamiento del COVID-19.
Los hallazgos recientes sobre la propagación del virus a través de los glóbulos rojos ofrecen esperanza para el desarrollo de tratamientos más efectivos y estrategias de prevención. Para ello, señalan como fundamental sostener programas científicos del CONICET e incentivar la colaboración internacional para investigaciones.
Fuente: Noticias Argentinas