En la temporada de otoño-invierno se pueden seguir cultivando especies que se adaptan a las dos temporadas como acelga, lechuga, achicoria, rabanito o zanahoria.
Hay otras que son propias de esta temporada, como cebolla, puerro, coliflor, brócoli, repollo, habas, remolacha, arveja, ajo, espinaca y escarola.
Consejos a tener en cuenta
- No retrasar las siembras otoñales, a fin de optimizar su rendimiento.
- Cosechar semillas para tener disponibles en futuras siembras. Recordar que el tomate y el morrón deben estar rojos para obtener semillas de buena calidad.
- Hacer rotaciones con especies de la temporada anterior y asociaciones, esto es, colocar diferentes cultivos que sean buenos “socios”. Por ejemplo: lechuga y zanahoria; acelga con rabanito.
- Incluir especies leguminosas como habas o arvejas que son reponedoras de fertilidad, ya que fabrican parte de los nutrientes del suelo que consumen.
- Cubrir con abono de cobertura (pasto seco o viruta) los canteros o almácigos, para favorecer la retención de humedad al comienzo de la temporada para una emergencia uniforme.
- Agregar abono compuesto a los canteros, para reponer fertilidad y contribuir a la estructura del suelo.
- Incluir aromáticas en la huerta: romero, orégano, tomillo, ruda, ajenjo, entre otras. Los diferentes olores ayudan a “distraer” a las plagas.
- Las flores pueden incluirse como atractivo de especies como pulgones para evitar el ataque a repollos y darle un toque de color.
- Siempre estamos a tiempo de comenzar a fabricar nuestro abono. Si comenzamos en esta temporada a realizar una abonera (con cáscaras de verdura y fruta, restos de yerba, liga de caballo o gallina) tendremos “tierra rica” para los canteros en primavera y también nos sirve para hacer los plantines de tomate, morrón o berenjena de la temporada próxima.