EL SOBERBIO (Sergio Alvez). A finales de 2010, el director de Arquitectura del Gobierno de Misiones, José Omar Rodríguez, anunció que “el plazo de ejecución de las obras de las pasarelas en los Saltos del Moconá es de nueve meses y el presupuesto oficial es de 9.800.000 pesos; por lo que estarían finalizadas en septiembre del 2011”.Los trabajos los encaró la empresa constructora JCR SA, la misma que fue seleccionada para encarar la construcción del asfalto que llega al parque provincial Moconá. Dos años después de lo previsto -un atraso considerable que nunca fue debidamente explicado- el gobernador de Misiones, Maurice Closs, anunció a través de la red social twitter: “Un sueño hecho realidad, Pronto las inauguraremos (26 de julio de 2013)” en alusión a las pasarelas. Sin embargo, días después de aquel mensaje del gobernador, una nueva crecida del río Uruguay truncó la demorada inauguración: se destruyó un 70% de las pasarelas. Fue la tercera rotura de la obra en lo que va del año y no se conoce oficialmente la cantidad de recursos económicos que se perdieron y cuánto dinero costó repararlas una y otra vez. Una obra mal diseñadaLas características de las pasarelas que se destrozaron, son similares a las que se instauraron en las Cataratas del Iguazú. La longitud de la obra alcanza los 320 metros distribuidas en catorce tramos. Por su disposición y diseño, la obra desde un principio estuvo predispuesta a la destrucción, pero se decidió insistir pese a las advertencias de varios sectores entendidos en el tema, a quienes no se escuchó en su momento y a quienes el tiempo dio la razón.Roni Rosas es un experimentado guardaparques que lleva años trabajando en el Parque Provincial Moconá y la zona de reserva de Yabotí. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN durante una reciente visita de este diario a la zona, explicó que “las pasarelas de acceso a los saltos del Moconá es un proyecto que data de 1994; hubo otro proyecto anterior en la década de 1980. Con el asfaltado, se reactivó el proyecto y se avanzó en sus construcción. Se empezó la obra con un diseño que no brindaba ninguna garantía de que iba a aguantar las crecidas del río. El resultado está a la vista: este año ya van tres veces que el agua se lleva las pasarelas”. La última de estas crecidas, explicó Rosas, “ocurrió hace treinta días cuando el río llegó a los quince metros. Se terminó llevando cerca del 70% de la obra, arrancando casi todos los tramos y frustrando una vez más la inauguración. Lo notable es que es la tercera vez que ocurre en el año y se insiste con el mismo diseño, sin modificar nada pese a que cada vez que ocurre se pierden millones de pesos”. En estos días, el parque se encuentra cerrado al público y el nivel del río en las últimas horas alcanzaba los trece metros.A los casi diez millones de costo inicial que tuvo la obra de las pasarelas en los saltos del Moconá, se debe sumar la cifra no declarada en materiales y mano de obra que se erogó en cada una de las roturas que se sucedieron. Esta cifra se desconoce hasta el momento. “El tema es que si se sigue insistiendo con esta obra del mismo modo que ya viene fracasando, la provincia se va a seguir perdiendo dinero. Nosotros los guardaparques, que conocemos el comportamiento del río, hemos advertido que este tipo de diseño no era adecuado, pero evidentemente no fuimos escuchados. Cada vez que se rompe, se termina gastando en recursos, en comprar más materiales, en fin, gastos millonarios que podrían evitarse repensando la obra”, dijo Rosas.
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