POSADAS. La gran revolución informática que estamos viviendo en este momento dio un vuelco enorme a las relaciones humanas. Internet se ha convertido, con ella, en la fuente de información más consultada en el mundo: por ejemplo, se accede a diarios on line, a los archivos de los diarios; a foros de opinión; es un recurso para estudiar, investigar, entrar a bibliotecas, páginas de universidades, centros de investigación, bases de datos y diferentes fuentes, “pinacotecas” (se pueden ver pinturas por ejemplo), enciclopedias (wiki), fondos editoriales, libros, revistas, y otras posibilidades infinitas, imposibles de dimensionar. Para la comunicadora social y docente de la UNaM Patricia Bertolotti, a partir de la irrupción de los sitios web 2.0, que permiten a los usuarios interactuar y colaborar entre sí como creadores de contenido, “se produjo un cambio y al cambiar la forma, las relaciones con el otro también cambiaron. La gran novedad que trae la tecnología es la posibilidad que da al usuario de tener “voz propia” y a la vez de tener una “audiencia propia”. A diferencia de antes, que la comunicación era de uno a muchos, ahora hay una comunicación que es en red, que va de uno a uno y de muchos a muchos. Al cambiar eso, cambia todo”, insistió.Según señaló Bertolotti, esta transformación que nos ha asignado una realidad digital “también provee de una voz propia a los usuarios que era imposible de imaginar por ejemplo en los años 80 del siglo XX, donde cualquier persona hubiera necesitado tener una revista para poder expresar sus pensamientos, y no sólo eso, sino que en esos años también hubiera sido imprescindible tener un medio para hallar su audiencia”. “Estas formas de comunicación abrieron un canal para que a todo el mundo le resulte muy fácil expresarse. Hoy por hoy, si alguien quiere expresarse abre una página en Facebook u otra plataforma y cuenta lo que quiere contar”, dijo.Para poder interpretar esta “nueva realidad” desde una perspectiva crítica, PRIMERA EDICIÓN también entrevistó para este informe -que se publicará en dos entregas- al doctor en Comunicación Social, docente e investigador en Comunicación y Semiótica Marcelino García y al antropólogo social Roberto Abínzano. En tanto que el administrador de la página en Facebook “Filosofía Libre: Un Modo de Vida”, Facundo Cavina, realizó un análisis desde “el otro lado” (ver recuadro). Cada uno desde su experiencia y función social, aportó un enfoque distinto e interesante de pensar, a la vez que coincidieron con que lo importante con los cambios que provoca el ser humano en su modo de vida es que “prime el deseo de la vida y el construir, el pensar en las generaciones que vienen, de que hay que tratar es que estas tecnologías de comunicación y las demás estén gestionadas para ser aprovechadas con criterio”. No para consumir “información chatarra”, tal el concepto aludido por el investigador García, sino para que “este sistema que hemos inventado los hombres no nos lleve a serruchar la rama en la que estamos sentados”, diría Abínzano, principal entrevistado de esta primera parte del informe. “Comida chatarra/ información chatarra”De acuerdo a un escrito de Marcelino García en exclusiva para este diario, que será publicado íntegramente mañana, en la segunda parte, “los argentinos pasan poco más de 27 horas al mes conectados, lo que supera en cuatro horas al promedio mundial de 23 horas por visitante; y es el más alto de América Latina, seguido por Brasil y México con unas 25 horas. Por ejemplo, Facebook ocupa el primer lugar con visitantes en el país con un promedio mensual de casi nueve horas”.“No hablamos de que sea bueno o malo, apocalíptico o no, sino de aprender a gestionar el recurso con sentido crítico para no consumir todo lo que viene sin que merezca un detenerse a pensar”, agrega. “Las redes virtuales recuperan para la mayoría un poder que no tenían” “Tienen voz los protagonistas que antes estaban mudos, ya que ahora, gracias a la revolución informática, forman parte del ágora griega -que en todo caso era una especie de ‘democracia fácil’-, porque mientras los ciudadanos tomaban sol, comían aceitunas (y miles de esclavos trabajaban para ellos), podían discutir de filosofía, ciencias y democracia. Ahora también se puede discutir sobre ello mediante la utilización de plataformas virtuales, con lo cual las redes virtuales logran recuperar para la inmensa mayoría un poder de deliberación e incluso en la toma de decisiones porque generan acciones. Los fenómenos ocurren de manera contemporánea, todo se ha acelerado en gran manera y el espacio se ha achicado. Ya no necesitamos estar cara a cara para asistir a una conferencia. Esto tiene su lado malo y bueno, la evaluación sería para preguntarnos ¿a dónde vamos?”. Esta es más o menos una síntesis de la mirada que ofreció el antropólogo Roberto Abínzano, con una larga trayectoria en la investigación de redes de relaciones de movimientos sociales. De ahí que para él primero hay que entender ¿qué es una red?“La red -detalló- es una metáfora que se empezó a usar en las Ciencias Sociales para entender el funcionamiento de una sociedad. El concepto aparece tardíamente, cuando en el campo de la antropología, por ejemplo, se dejan de estudiar sociedades simples y se empiezan a estudiar sociedades complejas. Entonces toda la vieja metodología para entender el conjunto de las relaciones interpersonales tuvo que ser reemplazada por algunos conceptos nuevos, y unos de ellos fue el concepto de red”.“Toda vez que una persona, miembro de un grupo social, se conecta con otros miembros, forma una red, en la cual cada nudo es un individuo que mantiene lazos con otros. Hacer una cartografía de las relaciones de redes es muy complejo. Por ejemplo, si uno imagina una red plana en un grupo humano de 5 mil personas, ya es complejo visualizarlo en algún tipo de gráfico. Obviamente, se puede intentar, con lo cual vamos a encontrar que hay nudos que tienen muchísimas relaciones y otros que tienen muy pocas. Con esa sola percepción podemos ir deduciendo dónde están los centros de poder, la toma de decisiones, etcétera; según lo que uno este investigando. En este momento los estudios de redes necesitan programas de computación muy especializados para poder estudiar el fenómeno urbano con todas las combinaciones de relaciones que se dan en la act
ualidad, y a lo cual muy pocos investigadores tienen acceso. ¿Es posible imaginar las posibilidades y transformaciones sociales?La gran revolución informática que estamos viviendo en este momento dio un vuelco enorme a toda la situación. Ahora nos encontramos con otro tipo de redes, no sé si llamarlas redes sociales, que son sociales pero son de otra naturaleza, que tienen posibilidades inmensas, tan inmensas que son difíciles de imaginar. En una sociedad donde el sistema democrático se hace a través de mecanismos de representación y delegación del poder, por ejemplo, las redes virtuales logran recuperar para la inmensa mayoría un poder de deliberación, e incluso en la toma de decisiones porque generan movilizaciones, acciones. Inclusive pueden generar una movilización que puede voltear un gobierno. En los diarios lo vemos todos los días, como las acciones que salieron desde propuestas en las plataformas virtuales, han servido para algunos levantamientos en el mundo árabe o los cercanos acontecimientos como en San Pablo o Río de Janeiro (Brasil).¿Qué piensa sobre los mecanismos que se han instrumentado para espiar estas redes? Las redes virtuales están teniendo mucho poder y es precisamente por este motivo que han quedado al descubierto los mecanismos que se han instrumentado para controlar esas redes por los sistemas masivos de espionaje de las potencias imperiales, a quienes hay que llamar por su nombre y dejarse de términos como globalización, mundialización, etcétera.Hay un imperio norteamericano muy poderoso y hay algunos en ruinas como el ruso, pero que todavía quiere terciar en las negociaciones, o el chino que viene avanzando a alta velocidad y que son los grandes dominadores del mundo y como decía (José) Saramago: “¿Qué otra cosa nos queda que la conciencia?”. Bien, a la conciencia ahora le podemos sumar la comunicación. Entonces quizá la conciencia sola no sirve, pero hay una materialidad, que son las nuevas tecnologías, que permiten la comunicación de aquellos que tradicionalmente sólo se expresaban a través de sus representantes y ahora lo pueden hacer de forma directa, masiva y en algún momento se encuentran en el espacio y ahí se producen las grandes movilizaciones, ahí se unen los nodos de la red.Esto ha generado un ciberespacio donde se reproducen los mismos conflictos que existían. Lo que hace este sistema es reflejarlos, metabolizarlos y ofrecer una nueva realidad a la que estamos condenados, porque es así no podemos quedar afuera.Que una persona pueda hoy tomar un teléfono y hablar con un primo que esta en Mongolia es algo que en mi infancia pasaba en las novelas de ciencia ficción y sin embargo ahora todo puede ser, lo cual genera una inquietud e incertidumbre, ya que si todo puede ser, entonces también puede ser lo malo y lo bueno. Por esas redes puede fluir todo lo positivo de lo que es el reclamo de Justicia, de ampliación de derechos, pero también puede fluir todo lo contrario, que es la mentira, la propaganda, la dominación, la deformación ideológica. Que no son cosas nuevas, siempre existieron, pero que ahora se han multiplicado.¿Qué piensa sobre los posibles controles en este tipo de sistemas?La libertad total es enemiga de la libertad. Los que hablan de que quieren libertad total, que no se sabe lo que es, pero que hablan de esto, son enemigos de la libertad, ya que el concepto anterior significa algo así como poner en funcionamiento, aplicadas a la sociedad humana, las leyes de Darwin para la evolución y que todos nos matemos entre todos y que sobreviva el más fuerte. Las sociedades son controladas. Criamos a nuestros hijos con controles porque morirían si no. Volviendo al concepto, creo que la gente debe estar debidamente identificada porque se tiene que hacer cargo de lo que dice. Ni siquiera propongo la objetividad total, ni la imparcialidad, porque uno tiene sus ideologías y está bien, porque hay que defender estos principios. Pero no podemos compartir sólo con lo que estamos de acuerdo, hay que mostrar las otras posibilidades que existen y no se puede ocultar que “lo otro” no existe.¿Cuál debería debe ser la postura del común del usuario? Hoy la democracia como concepto se ha ensanchado muchísimo, ya no es un derecho político, sino social e incluye todos los derechos humanos. Entonces estas poderosas herramientas de comunicación son como un cuchillo, con el cual uno puede cortar un pan o matar al vecino.La misma antorcha que en la noche alumbra, sirve para la tragedia y el estrago, decía el poeta argentino Almafuerte. Y es así: podes usar el fuego para calentarte y no morir de frío, pero la misma chispa puede incendiar la pradera.Lo importante es que prime el deseo de la vida y el construir, el pensar en las generaciones que vienen, de que lo que hay que tratar es que estas tecnologías de comunicación y las demás estén gestionadas para ser aprovechadas. Los fenómenos ocurren de manera contemporánea, todo se ha acelerado en gran manera y el espacio se ha achicado porque ya no necesitamos estar cara a cara para asistir a una conferencia, por ejemplo. Es muy peligroso en ese sentido, porque el ser humano necesita vincularse con sus pares y eso no lo da el aparato, necesitamos mirar a los ojos y eso está desapareciendo o se está mitigando. Con respecto a esto, para mi es inimaginable el futuro. Esto tiene su lado malo y bueno, la evaluación sería para preguntarnos a dónde vamos, si es que este sistema que hemos inventado los hombres no está llevándonos a serruchar la rama en la que estamos sentados. Acerca del “ser en la red”Por: Facundo CavinaAdministrador de Filosofía libre: un modode vida, página de Facebook.Exclusivo para PRIMERA EDICIÓN Con respecto a la red social que estamos usando (Facebook): ¿es mejor compartir mucho o ver mucho?Lo digo tanto en vuestras cuentas personales, como en las respectivas páginas que se siguen.El que no lee ni escucha perspectivas, pensamientos diferentes de los demás, se queda solo, diciendo y escribiendo idioteces, y al mismo tiempo acompañado por multitudes que celebran esas idioteces con otras. Los que oímos y leemos escribimos para otros que también oyen y leen, y tenemos un pacto tácito: yo comento o publico sobre los demás cuando creo que tengo algo que agregar, elogiar o agradecer, y los demás hacen lo mismo conmigo.¿Importa tanto el volumen? ¿Hay alguna experiencia que pruebe que dedicarle la mitad del esfuerzo a escribir lo propio y la otra mitad a leer lo ajeno es más útil, más productivo?Pareciera, en realidad, que los números y proporciones aquí son irrelevantes.Está página, ¿cuántos seguidores tiene? Algo más de 20 mil.Ahora, si buscamos la mayor cantidad de intercambios, sumando “gusteos” y comentarios, que ha tenido un post, referido al mayor acontecimiento público de un período. Sería algo más de cien.¿
;Y si tiráramos, a trazo grueso, una estadística para establecer cuántos de los 10 mil han tenido un volumen de intercambios con nosotros, digamos, con una base de una vez por mes? Y, yo diría que no llegan a 500.¿Y sería decoroso que yo les preguntara a los otros 14.500 para qué nos siguen? Y… no.Pareciera que si vamos a usar tiempo de nuestra vida en este espacio llamado Facebook tenemos una responsabilidad, como dije antes. Leer y publicar. Aprender y enseñar. Cosechar y sembrar. Mi responsabilidad en este caso (el de la página) solamente la puedo ejercer conmigo mismo: esforzarme por publicar la menor cantidad de estupideces y, si fallo, que no sea a propósito.No puedo limitarme a dejar un par de publicaciones y esperar que el que tenga ganas las vea/lea. Tenemos que estar en constante cambio y evolución, porque así funciona la red social, casi como un sistema viviente.Si nosotros publicáramos un post cada tres meses, sería como un escritor que no podría escribir más de un libro en toda su vida. Ni Kubrick podría haber filmado más de una película, ni Pink Floyd grabado más de un disco.
Discussion about this post