ELDORADO. Desde que abrió sus puertas hace cuatro años, la Escuela 907 de esta localidad (ubicada en el barrio Elena, uno de los más pobres de la ciudad), no tiene luz eléctrica ni conexión de agua potable. Allí, cada día, asisten cerca de 135 alumnos en ambos turnos, todos del mismo barrio, donde las familias tampoco tienen acceso a luz ni agua. Marcada por la falta de acceso a los servicios mínimos y un edificio muy precario, esta escuela funciona al ritmo del clima. Si está nublado, es muy difícil dar clases porque la luz natural no alcanza a iluminar las aulas. Cuando llueve y hace frío se complica todavía más porque los chicos mojan sus zapatos y deben ir en ojotas. La pobreza se nota en la escuela y en sus alumnos. A casi todos les hace falta ropa de abrigo, medias y zapatos. Siempre faltan útiles escolares como cuadernos, lápices y colores. Regreso a clasesLa Escuela 907 fue creada en 2010 por Resolución 05/10 del Consejo General de Educación (CGE). Esta semana comenzó el segundo período del ciclo lectivo correspondiente a 2014, pero la situación no cambió desde sus inicios. A toda la problemática social que de por sí caracteriza al barrio Elena, se suma la falta de agua y luz que sufren los vecinos y afecta directamente a esta institución educativa. A pesar de las carencias, la 907 continúa funcionando en ambos turnos. Según recordó su director, Juan Carlos Escobar, “la situación sigue siendo la misma que años anteriores, sin agua y sin electricidad. A la falta de conexión al agua la vamos sobrellevando con lo que nos provee el municipio. Tampoco se ha resuelto el problema de la propiedad del terreno”.Un gran anhelo El director manifestó que tiene la esperanza de que desde el Municipio o desde la Provincia den una respuesta sobre la problemática de la tasación de las tierras, “hay un valor que se ha fijado sobre las 30 hectáreas de tierra, que es de aproximadamente cuatro millones de pesos. Este es el monto tendrá que pagar la Municipalidad por las tierras”. Explicó que, luego de compradas las hectáreas, se deberá lotear el lugar y organizarlo. “El municipio tendrá que donar estas tierras al Consejo General de Educación para que a partir de ahí se inicien todos los trámites legales, para el día de mañana poder construir la nueva escuela con las instalaciones de luz y agua como corresponde”, explicó el docente.El peor enemigoEl clima es el peor enemigo de los chicos porque los días de lluvia son contados los alumnos que concurren a clases, porque “cuando se les mojan los calzados, al otro día no vienen o vienen en ojotas”, contó el director y agregó que los días nublados “se hace muy difícil dictar clases por la falta de luz. Aunque se abran todas las ventanas no se ve nada”.A la Escuela 907 asisten 135 alumnos de primero a séptimo grado, en turno mañana y tarde. En total, hay ocho docentes, siete maestros y un cargo directivo. Por la mañana funcionan cuatro grados y por la tarde tres. También hay una salita de Nivel Inicial que corresponde al Neni 2008. “Esperamos que se solucione pronto este problema de la tierra y se llegue a buen término para que no sólo la escuela sino también todo el barrio Elena pueda contar con luz y agua”, remarcó el director.
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