OBERÁ. La apertura de un Centro de Día en esta localidad, para brindar atención y contención a las víctimas de adicciones, quedó solamente en promesas. Hace más de cuatro años se anunció con bombos y platillos la construcción de un establecimiento público para rehabilitar a las víctimas de adicciones; sin embargo, el edificio de la exEscuela 173 de Paraje Fontana, donde iba a funcionar, se encuentra en total estado de abandono. Mientras, la problemática crece a pasos agigantados y no hay señales de avance del proyecto. Lo habían hecho, a mediados del 2010, la por entonces vicegobernadora Sandra Giménez, el intendente de Oberá, Ewaldo Rindfleisch, y otros funcionarios de primera línea. El proyecto había sido presentado por Zona Centro Uruguay de Salud y aprobado por el Gobierno provincial. Sin embargo, no se hizo nada en todos estos años. Como dicen en Oberá, “se estancó y no hay señales de que pueda volver a estar dentro de la prioridades del Estado”.Luego de visitar el lugar, donde comprobó la dejadez reinante, PRIMERA EDICIÓN consultó con el jefe de Área Programática de Zona Centro Uruguay de Salud, Leonardo Venchiarutti, quien expresó que “el traspaso del predio a Salud Pública había sido reciente y ese habría sido el impedimento para el desarrollo del proyecto”. Sin embargo, esto no fue así, pues en la Resolución 855, con fecha 14 de marzo de 2011, el Consejo General de Educación de la Provincia cedió el edificio al Ministerio de Salud Pública, que en aquel entonces estaba a cargo Jose Guccione.En la actualidad esa sede está en evidentes vías de deterioro, a pesar de que quien fuera su portero reside aún en el lugar y trata de mantenerlo limpio dentro de sus posibilidades. Elías Espíndola fue trasladado en esa función a la Escuela de Villa Stemberg y en sus ratos libres realiza tareas de desmalezamiento. “Cuando puedo limpio el interior, porque las hormigas están carcomiendo todo, van a destruir la base inclusive. Lo que hago es por mi voluntad, con mis recursos, pero no tengo para fumigar, más no puedo hacer”, manifestó a este diario. Establecimiento educativo“Realmente es una lástima que un edificio tan grande y declarado monumento histórico (el 2 de marzo de 1999) esté totalmente abandonado por negligencia de los políticos”, manifestó un vecino que siguió el tema.El cierre del local escolar se había decidido por la baja matrícula del momento, en función de darle un mayor aprovechamiento para una problemática que ya demandaba especial atención, como es la adicción a las drogas. “En vez de cerrar, el Gobierno hubiese puesto un transporte para llevar a los chicos a la escuela, como se hacía en los años 90, ya que en los barrios 100 Hectáreas, San Miguel y Barrio Norte (donde están las escuelas más cercanas) hay tres turnos y superpoblación de alumnos”. En su oportunidad, el director del establecimiento, Omar Gómez, había hecho gestiones al respecto ante el intendente Rindfleisch, pero no pudo evitar el cierre. La otra posibilidad para que continuara como establecimiento educativo, además de trasladar a los alumnos, habría sido convertirlo en Escuela de la Familia Agrícola (EFA), ya que un lugareño cedía su chacra para ese fin.El paso del tiempo va dejando su inexorable huella en el edificio abandonado, al igual que la droga en una sociedad que no encuentra herramientas para evitarlo, situación potenciada por un Estado ausente, con muchas promesas pero débiles acciones ante una problemática implacable.
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