POSADAS. Casi sesenta familias provenientes de distintos asentamientos de emergencia ubicados al sur de esta ciudad intrusaron dos terrenos privados en forma simultánea durante el fin de semana, por lo que la tensión aumentó en San Isidro e Itaembé Miní ante la inminencia de desalojos masivos que serían ordenados hoy por el juez de Instrucción 3, Fernando Verón. Las familias, compuestas mayoritariamente por personas jóvenes, aducen que las villas donde vivían “explotan” de gente y ya no tienen lugares para asentar sus moradas, de allí que en ambas “tomas” sea notable la presencia de mujeres con chicos y bebés.Hoy a las 9, una comisión que representa a las familias “sin techo” mantendrá una reunión con el juez de la causa, a los fines de “llegar a un entendimiento”.Eclosión demográfica“Tengo ocho hermanos, soy el mayor y mi señora está embarazada, no podemos seguir viviendo donde estamos”, explicó a este diario uno de los jóvenes que protagoniza la toma de San Isidro, mientras apunta a la jovencita acomodada malamente sobre unas lonas, bajo la sombra de un eucaliptus.Las familias vivían en los barrios Prosol 1, Gauchito Gil, Belén, Oleros Unidos y San Isidro, entre otros. Todos son asentamientos o “villas” de emergencia que carecen de servicios elementales básicos y que nacieron hace menos de una década en el gran Posadas. Hoy suman 72 barrios donde viven hacinadas unas 16 mil familias, según el último relevamiento de asentamientos de emergencia realizado por la organización Techo en la capital misionera (ver recuadro).Según contaron en la toma, “como ya no queda un metro para levantar la casita, estamos atentos al momento en el que se entra a un terreno, enseguida corre la novedad y vamos todos”. Los vecinos aseguraron que sólo se asientan en terrenos fiscales, aunque en el caso de este fin de semana, ambos no tendrían esta condición. Tensa calmaEn la tarde de ayer, tanto para notificarles de la citación como de la comisión del delito de usurpación de una propiedad privada, una comisión policial llegó hasta el predio de San Isidro y desde entonces mantuvo una discreta guardia, hasta tanto se confirme la eventual orden de desalojo que -tal les anticiparon- se produciría en el transcurso de la tarde de hoy.La presencia policial y la notificación fueron suficientes para que unas quince familias abandonaran el terreno, pero otras veinte permanecieron allí y aseguran que resistirán hasta tanto el Estado les ofrezca una alternativa para poder vivir y criar a sus hijos. La primera toma se dio el pasado sábado en el predio lindante al barrio Nosiglia, en las calles 178 y 117 de San Isidro, que pertenecería a una persona de apellido Vigo. El propietario formalizó la denuncia por intrusión el domingo, cuando ya las primeras 35 familias subdividieron el espacio de aproximadamente dos hectáreas para instalar sus carpas y precarias construcciones de costaneros.La segunda intrusión habría comenzado en la madrugada del domingo en un terreno lindero al barrio Evita, de Itaembé Miní. En este caso serían unas veinte las familias movilizadas, todas con las mismas características que en la toma anterior: padres y madres muy jóvenes, con sus bebés y numerosos niños. Si bien hay quienes aseguran que las tomas están “organizadas”, sus protagonistas sostienen que “sólo nos trae la necesidad y la falta de espacio”, una realidad que, por ahora, no tiene respuestas. Un “universo” que la pasa malA fines de 2013, la organización Techo dio a conocer los resultados de su completo relevamiento de villas y asentamientos de emergencia en Posadas, que dio resultados alarmantes: son 72 los núcleos poblacionales con estas características en la capital provincial, donde viven unas 26 mil familias, es decir, unas 40 mil personas en promedio. La falta de espacios y el crecimiento de la pobreza, con el éxodo de las chacras hacia las ciudades y la explosión demográfica, hacen que las condiciones de vida de estas personas continúe en constante deterioro. Las “tomas” serían el triste reflejo de la realidad que viven y de la falta de alternativas oficiales al problema de la vivienda para los más humildes.
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