POSADAS. La Brigada de Canes de la Policía misionera inició una capacitación sobre la aplicación de procedimientos en Odorología Forense, una técnica que detecta el olor humano en la escena del crimen a través de perros rastreadores.La instrucción se inició esta semana a cargo del médico Mario Rolando Rosillo, perito en Odorología Forense y Entrenamiento Especializado Canino, perteneciente al Ministerio de Seguridad Ciudadana de Corrientes.En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el comisario Rudi José Joner, jefe de la Brigada de Canes de la Unidad Regional X, resaltó que a partir de esta técnica “se va a facilitar la búsqueda de personas a través de los olores en el lugar del hecho y dar con la víctima y/o el victimario. Lo que más resaltamos es saber hasta dónde se le puede sacar provecho a un perro, no aprovechamos las cualidades de un animal”.En el acto de apertura, realizado ayer a las 8.30, el doctor Rosillo presentó al perro rastreador llamado “Corbata”, un can que ayudó a resolver más de 200 hechos policiales en distintos puntos del país y el exterior, algunos de gran resonancia (Ver “Atado a un árbol”). La técnica de rastreo El especialista en odorología forense Mario Rosillo explicó que durante una semana va a colaborar con la Brigada de Canes de la Policía de Misiones para formar un equipo de trabajo con perros de rastreo humano.“Tenemos tres perros de la raza Blood Hoound y esta semana comenzamos a entrenarlos”, sostuvo el profesional. Y aclaró: “Una vez entrenados, esta técnica va a facilitar la búsqueda de personas pérdidas, con sólo tener un elemento mínimo de esa persona el perro puede hacer el rastreo”.Entre las dificultades que tiene la provincia, el comisario Joner indicó que “va a ser un largo proceso, tenemos que ver el tema de búsquedas y rastros aprendiendo lo que los perros nos puedan brindar a la hora de iniciar investigaciones”.Respecto al entrenamiento, cada perro tiene destinado un instructor, denominado “guía de los canes”.La iniciativa fue llevada adelante desde la Jefatura y Subjefatura de la Policía con el objetivo de acelerar los procesos de búsquedas y rastros en hechos delictivos.Recorrió el país resolviendo casosPara comprender la importancia de la técnica científica, Rosillo presentó en Misiones al perro rastreador más conocido en el mundo: “Corbata”. El can trabajó diez años como policía en la provincia de Río Negro, pero recorrió el país y parte de Centroamérica resolviendo casos policiales como secuestros, violaciones, homicidios y robos.“En 2009 colaboró en Venezuela en un caso de un secuestro seguido de homicidio y lo resolvió”, mencionó el doctor Rosillo.A medida que el animal resolvía casos, la Justicia lo fue solicitando. “Tuvo una importante participación en varios casos resonantes, entre ellos los secuestros y la desaparición y muerte en Paraná de la joven Fernanda Aguirre en julio de 2004 y de Otoño Uriarte en octubre de 2006, en Fernández Oro”, enumeró el profesional.“Todos por Corbata”En los últimos tres años, la salud de Corbata se deterioró. Por ello, el médico Rosillo solicitó su baja en las fuerzas policiales.Poco después, tras estudios medicos, se supo que el animal, un mestizo de 14 años, sufre una parálisis en la cadera así como problemas cardíacos y renales.Sin embargo, los reiterados pedidos para que deje las fuerzas, no tenían respuesta. “Yo lo solicité hace tres años. El año pasado mandé dos notas, una en marzo y la otra en noviembre, solicitando la baja de Corbata, teniendo en cuenta la edad y su salud. La mayoría de los perros que trabajan como policías lo hacen hasta ocho o nueve años y después se retiran, tienen que descansar. Estando en Europa, donde dicté cursos de Odorología Forense, un grupo de personas de Barcelona se conectó conmigo al conocer la historia de Corbata y comenzamos el pedido por Internet”. La campaña se denominó “Todos por Corbata”, con el objetivo de que el animal deje la Policía y descanse en casa del médico. Para ello se creó la página de Internet www.retireddogs.com. El caso se conoció en el mundo entero. “Se subieron más de 500 fotos en cinco días con más de 4.000 firmas en redes sociales de todo el mundo. Cuando salió la campaña en medios nacionales e internacionales, cambió la resolución: logré que Corbata vuelva a casa”.Fue así que el año pasado Corbata pasó a retiro con honores por la Policía de Río Negro, luego de haber ayudado en el esclarecimiento de decenas de casos policiales. Una técnica precisaLa odorología forense, mejor conocida como peritaje de olor o peritaje canino, rinde la utilidad pericial tal como ocurre en los peritajes químicos, físicos, biológicos o trazológicos. Todos ellos se refieren a huellas, los cuales tienen el propósito de servir como medio de pruebas en casos de sustanciación de procesos penales.“Es una técnica científica que trabaja con el olor humano en la escena del hecho. Se trata de una metodología de alta resolución, es exacta. Actualmente es utilizada por organismos tan importantes como el FBI, entre otros”, puntualizó el médico Rosillo. Atado a un árbolLa historia del doctor Mario Rosillo y el rastreador Corbata comenzó una mañana de 2004, en Río Negro. “Yo estaba capacitando a la Policía en Odorología Forense. En un momento, fui hasta la sección canes y lo vi atado a un árbol. Pregunté de quién era y me dijeron que era de un comisario que lo había dejado en la dependencia policial”. En ese momento Rosillo no encontraba perros para entrenar, por lo que pidió a uno de los auxiliares que se lo entregaran para capacitarlo. “Lo adopté, dije ‘vamos a probarlo y ver sus actitudes’. Y desde el primer día Corbata demostró que era un investigador policial”.Durante meses, el especialista lo entrenó y, al cabo de un año, Corbata estaba listo para demostrar sus habilidades. “Hizo la primera pericia en la provincia de Río Negro y descubrió al autor de un crimen”. Después siguió y, a medida que fue participando en los casos los fue resolviendo. La Justicia, al enterarse, lo fue solicitando. “V
a tomando cada vez mayor interés. Recorrió países descubriendo casos. Las personas debemos tomar conciencia del trato al animal. Recuerdo que cada vez que íbamos a un hecho, lo miraba a los ojos y sabía que Corbata lo iba a resolver. Fue preciso siempre”, asegura Rosillo.
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