Rubén Benítez (53) no es un hombre "de armas llevar". Jamás en su vida había siquiera tocado un revólver. Sin embargo, el lunes por la mañana tuvo su bautismo de fuego cuando un delincuente irrumpió en su casa y disparó contra su familia. Entonces se armó de coraje, le quitó el arma y lo puso en fuga a los tiros. Cinematográfico.Sucedió a primera hora en Posadas y el hombre, de profesión carnicero, sufrió un balazo en una pierna, pero está fuera de peligro. "Primero pensé que era una joda. Hace catorce años que vine de Buenos Aires y nunca me pasó algo así", le dijo a PRIMERA EDICIÓN aún consternado por la situación que vivió.El lunes, cerca de las 8, salía de su casa de Artigas casi Chacabuco, en el barrio La Querencia, cuando fue víctima de una "entradera". "Abrí el portón, iba a sacar el auto y se metió. Entró con el arma y me dijo:’‘La plata, dame la plata’. Yo le dije, ‘¿qué plata, infeliz?’ porque no tenemos grandes sumas de dinero. Somos laburantes", sostuvo el carnicero. Justo en ese momento la mujer y una de las hijas de Benítez llegaban al automóvil. "Quédense quietas porque les tiro", dijo el malviviente, que cumplió con las amenazas, se apoyó en el techo del auto de la familia, apuntó y disparó al menos dos veces contra las mujeres. Por fortuna, las balas no las alcanzaron.La reacción del dueño de casa no se hizo esperar. "Ahí le pegué y empezamos a forcejear. Intenté ir para la casa, pero me tiró y sentí algo en la pierna. Me abalancé de vuelta y luche hasta que pude sacarle el arma", cuenta Rubén sobre la pesadilla que debió vivir.Sin saber qué hacer y en defensa de su familia, el carnicero disparó al menos dos veces y el ladrón no tuvo más que escapar a la carrera. A unos 50 metros, sobre avenida Chacabuco, lo esperaba un cómplice a bordo de una moto. No se sabe si el ladrón fue alcanzado por las balas.Anoche, al cierre de esta edición, efectivos de la Unidad Regional I, de la comisaría de la zona y de la Dirección de Investigaciones buscaban a los autores del hecho, quienes ya habrían sido identificados.Benítez, en tanto, sufrió una herida de arma de fuego sin orificio de salida en el muslo derecho, afortunadamente sin riesgo para su vida. "Ya pasó, ya está, ahora tenemos que seguir", cerró el carnicero."Me puso el arma en el mentón, tenía miedo de perder la fuerza"Benítez brindó un relato escalofriante sobre los largos segundos que duró la lucha cuerpo a cuerpo con el ladrón."Me puso el arma en el mentón, tenía miedo de perder la fuerza. Yo pensaba en cómo hacer para aguantar", sostuvo, a la vez que agregó que el delincuente le decía: "Largá, largá, porque igual te van a quemar, ahora viene el otro a quemarte". Por fortuna, el vecino del barrio La Querencia está fuera de peligro.
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