La comunidad aborigen Qom instalada en la avenida 9 de Julio de esta ciudad levantó el campamento, como lo señalaron el pasado viernes, con la esperanza de tener una mejor relación con el Gobierno entrante. La medida fue tomada a partir de una promesa que el líder indígena Félix Díaz tuvo con el presidente electo Mauricio Macri y también por prevención, ya que buscan evitar cualquier posible conflicto que se pueda generar el día de a asunción con los militantes kirchneristas. En la carpa que estaba instalada desde hace casi diez meses en la intersección de la 9 de Julio con Avenida de Mayo convivían las comunidades Qom, Pilagá, Wichi y Nivaclé (Qopiwini). Los aborígenes, que se movilizan por la devolución de tierras y por mejoras en las condiciones de vida de sus comunidades a lo largo de todo el país, ya tienen un acuerdo arreglado con Macri para que el viernes 11, un día después de la transición, fijen fecha para reunirse y debatir estos puntos a cambio de abandonar el acampe. Otro factor importante en la decisión de los Qom de levantar campamento fue el miedo a sufrir algún tipo de agresión por parte de los militantes que se harán presentes en las inmediaciones de la 9 de Julio el próximo 10 de diciembre, día de la transición presidencial. "Nosotros estamos cansados de agresiones. No queremos que el 10 de diciembre se genere violencia. Desde que perdió el kirchnerismo, por acá pasaron muchos jóvenes de La Cámpora que nos insultaron, nos gritaron que éramos traidores, de derecha, vendidos. Sin embargo, nosotros estamos acá para reclamar por nuestros derechos", expresó Díaz a un conocido matutino porteño. El líder de la comunidad La Primavera estuvo acompañado por sus compañeros, quieres cerca del mediodía comenzaron a levantar el campamento y trasladar todo en camiones que luego se dirigirían a la provincia de Formosa.
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