Este martes, a las 10 horas, el Comité Ejecutivo de Desarrollo e Innovación Tecnológica (Cedit) inaugurará la temporada de la “Escuela de verano” en el predio del Centro de Desarrollo e Innovación Tecnológica (Ceditec) de Posadas. La actividad surgió hace un año por iniciativa del Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología de la provincia en conjunto con el Cedit- Ceditec de ofrecer un servicio educativo innovador, dirigido a estudiantes primarios (sexto y séptimo grado) y secundarios (primero a tercero) de los barrios periféricos de Posadas. Así se buscó dar respuesta a la necesidad de lograr incentivos a la innovación tecnológica, la preservación medioambiental, el desarrollo grupal y de los buenos hábitos alimenticios.Este modelo educativo propone promover y desarrollar valores mediante la realización de talleres, actividades lúdicas, recreativas y deportivas, con el fin de motivar e interesar a los participantes en la innovación tecnológica, la preservación medioambiental, los derechos del niño y los adolescentes y las conductas saludables en esta población. El objetivo fue crear un ambiente acogedor en el que se desarrollen una serie de actividades educativas y formativas para los niños, que facilite un uso sano, creativo y divertido de su tiempo libre en el periodo vacacional. BeneficiariosEl verano pasado, por semana, unos 300 niños de distintos poblados capitalinos disfrutaron de la “Escuela de verano”. De esta manera, tuvieron la posibilidad de aprender sobre los proyectos de ciencia entre juegos y chapuzones en la pileta. Un transporte, dispuesto por el Cedit, buscaba a los chicos por la mañana y los trasladaba hasta la sede del Ceditec, donde recorrieron los laboratorios y aprendieron, por ejemplo, cómo se hace jabón con aceite reciclado, se elaboran elixir de yerba y caramelo de eucaliptus. De manera didáctica, los profesionales del Ceditec explicaban a los participantes de la escuela cómo funcionan los equipos para destilar los aceites esenciales y para qué sirven los distintos elementos del laboratorio. Los talleres permitieron potenciar las habilidades y la imaginación. Además, durante las horas que permanecían en el predio los niños recibieron atención médica. A través del Prosane (Programa Nacional de Sanidad Escolar), se realizó control de talla y peso, de odontología y análisis clínicos.
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