Hace unos días, me encontraba escribiendo sobre los proyectos para este 2016 y ahora, tan solo unas semanas después, el año se encuentra desplegado en todo su esplendor.Sostengamos el entusiasmo con que proyectamos nuestros anhelos para este nuevo año.Las cosas más importantes de la vida no son cosas precisamente. Son relaciones, estados emocionales, aprendizajes y experiencias que nos suceden o hacemos que sucedan cotidianamente.Curiosamente, no solemos prestar atención a estas cosas, y por eso me pareció ideal escribir sobre ello ahora que estamos comenzando, quizás con algo más de tiempo para observar y prepararnos para la acción. La idea es que observemos estas cosas de todos los días, las sencillas, por ejemplo las que suceden en el seno familiar, lleno de emociones y sentimientos tan fuertes.La familia constituye un contexto social, educativo y de aprendizaje que condiciona el desarrollo de las personas que la componen, de allí su importancia y complejidad.Muchas problemáticas de convivencia que surgen de la familia y afectan este desarrollo, se relacionan directamente con la falta de habilidades para dar respuestas adecuadas que permitan afrontar con éxito sus retos evolutivos.Más allá de cuestiones puntuales que sacuden su estructura como un divorcio, existen otras más sencillas y cotidianas como la adolescencia de los hijos/as, o la etapa del cuidado de nuestros mayores, que presentan dificultades. Estos cambios desconciertan a menudo a los padres/madres, que luchan por recuperar la autoridad perdida y no saben muy bien cómo afrontar los problemas permanentes con sus hijos/as. Los métodos que anteriormente utilizaban con ellos/as ya no funcionan y es necesario realizar ajustes al nuevo momento evolutivo, ir cambiando las normas rígidas por límites flexibles, negociados y acordados. O la situación de dependencia y necesidad de nuestros mayores que provocan situaciones tensas entre hermanos y entre cuidador y dependiente.La Mediación Intergeneracional es un instrumento de gran utilidad para resolver este tipo de conflictos que se producen en el funcionamiento familiar, ayudando en este desborde que producen los problemas de relación; el establecimiento de normas; las discusiones; la falta de comunicación y los distanciamientos.Creo que hay palabras que alcanzan su verdadero poder cuando se convierten en una práctica diaria, ya sea el perdón, la tolerancia, la actitud positiva, el respeto o la comprensión. Ellas pueden ser trabajadas y puestas en práctica en los procesos de mediación, hasta que sean incorporados en forma consciente.La casuística mencionada lo es a modo de ejemplo, no obstante, existe una amplia variedad de situaciones conflictivas susceptibles de mejorar con un proceso de mediación. Observemos para focalizar y bajar a la acción.Colabora: Valeria FioreAbogada-Mediadoravalefiorec@hotmail.com
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