Federico Kruse fundó el Zoo Bal Park hace 37 años. Es el único zoológico de la provincia, cuenta con 700 ejemplares y 80 especies y su principal objetivo es que los chicos puedan ver los animales de la selva misionera. Hace dos años, complicado por su estado de salud, murió a los 14 años el León Africano, principal atractivo del lugar; y hace pocos días, un ñandú, a quien se le encontró en el estómago cuarenta monedas. Pero lidiar con la salud de los animales, la desconsideración de la gente y las dificultades propias del mantenimiento del lugar son solamente parte de los quebrantos de la familia que lleva adelante este emprendimiento de interés provincial. Así lo aseguró a PRIMERA EDICIÓN Nicolás Neumann Kruse (26), nieto de don Federico y responsable del lugar: “El principal reclamo es contra la Municipalidad de Montecarlo que se encargó de arrancar todo el pasto que fue plantado por mi abuelo en todo el costado del camino para que no se erosione la tierra y se rompa el asfalto, pero en estos días lo arrancaron, pasaron la máquina y sacaron todo. Además, hace tres años se tapó el tubo de un puente así que le pedimos a la Municipalidad que vengan a arreglar pero nunca vinieron por lo que el agua empezó a desviar y a pasar por arriba hasta que generó un pozo profundo al costado del camino que es muy peligroso que pueda caer un niño. Ahora eso ya está en una situación límite, por eso reclamamos que arreglen, pero que arreglen bien porque intentaron hacerlo ya dos veces, pero no dura más que unos días el arreglo”, afirmó. Además, el joven cuestionó que el barrio, que tiene cuarenta años de historia, aún no cuente con agua potable: “No puede ser que tengamos que hacer reclamos por agua potable, nosotros tenemos agua de naciente, y los vecinos tienen pozo, o van a medio kilómetro a buscar a una canilla pública, pero ahora ya hay vecinos que se están enfermando por el agua en malas condiciones, me parece que esto ya no puede seguir así, es una prioridad el agua para el barrio, hay personas discapacitadas y nadie puede tener un baño instalado”, destacó.Cuando Federico Kruse vino a Misiones oriundo de Alemania se enamoró de los animales, por lo que fue teniendo cada vez más en su casa. Debido a su amor por ellos, los vecinos le traían todo tipo de especies para que los cure y así fue teniendo cada vez más hasta que habilitó el lugar para que todos los que quisieran pudieran venir de visita a ver a los animales que había juntado. De eso ya hace años y a pesar de que don Kruse falleció, su hija y sus nietos continúan con la pasión familiar; aunque lamentan no contar con apoyo del Estado.“Nos gustaría tener más animales, pero tenemos muchas trabas por parte de las autoridades, tampoco recibimos ayuda económica por parte de ninguna institución del Estado y nos mantenemos solamente con los ingresos por entrada, pero no alcanza, necesitamos hacer mantenimientos y no nos alcanzan los recursos. El Gobierno provincial nos hizo el asfalto, y estamos agradecidos, pero necesitamos que nos sigan ayudando porque nuestra idea es seguir creciendo, haciendo el trabajo lo mejor posible para que la gente se vaya contenta y que nuestros animales estén cómodos”, expresó el joven.Consultado por este Diario respecto a los reclamos, el intendente local, Julio César Barreto dijo: “Nosotros tenemos un gran respeto por esta familia, por su trabajo y su historia; y nos gusta que los vecinos nos reclamen, que nos hagan ver nuestras faltas porque nosotros para eso estamos, para solucionar los problemas. Pero de este tipo de reclamos tenemos todos los días y de todos los barrios, vamos a ir solucionando, pero le pedimos a los vecinos que nos tengan paciencia, nos vamos a ocupar de la erosión del camino, si hay un pozo vamos a ir a tapar y vamos a iniciar las gestiones por el tema del agua en breve”, expresó. Respecto al césped dijo: “Acudimos en respuesta a reclamos de vecinos porque estaba muy alto el pasto y la gente caminaba sobre la calle y es muy peligroso. Lo que se hizo fue la solución que le dieron desde Obras Públicas sin conocer la historia de ese pasto y quién lo había plantado, fue un error de nuestra parte, pero involuntario, nuestro espíritu es solucionar los problemas”. Finalmente, el joven Kruse expresó: “Nosotros vamos a seguir con este trabajo porque amamos a los animales y lo vamos mantener por la memoria de mi abuelo. Nos gustaría que la gente nos apoye”.
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