Miles de mujeres se manifestaron ayer en las principales ciudades del país, respondiendo a una iniciativa del colectivo Ni Una Menos, y otras organizaciones que decidieron movilizarse ante el incremento de femicidios y casos de violencia contra la mujer en nuestro país.La movilización, precedida de un paro de mujeres de una hora convocado bajo el lema “Si mi vida no vale, que produzcan sin mí”, surgió en respuesta al impacto de casos como el de la joven Lucía Pérez, de 16 años, violada y asesinada en Mar del Plata.La suma de violencias que se emplearon contra la joven hasta llevarla a una muerte calificada como “inhumana” por la fiscal, convierten a este caso en emblemático de la situación de indefensión en que se encuentran las mujeres, y en particular jóvenes frente a la violencia sin sentido; pero el hecho no es una excepción sino uno más de una crónica constante y extendida a todo el país. Como la muerte de Lucía Isabel Maidana, de 23 años, violada y asesinada a martillazos en Posadas en 2013 y todavía impune, el grado inusitado de violencia resulta abrumador, pero esta se inscribe en una extensa lista que se incrementa día a día sin solución de continuidad. Los actos que se califican como “inhumanos” o “bárbaros”, a falta de otros calificativos, encubren en realidad una violencia actuante en el corazón mismo de las relaciones sociales. La manifestación de ayer expuso la indignación tanto como de la valentía y la capacidad de reacción de las mujeres argentinas, pero la problemática cruza transversalmente a toda la sociedad y su mayor agravante es reconocer que el origen común de estos hechos es un cultivo social de violencia contra los más débiles. Por ello, y cuando la víctima es la mujer, dadora de vida por excelencia, hay urgencia de contar con políticas desde el Estado, pero también de promover, entre todos, una convivencia social más humana.
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