Muchas veces, sobre todo cuando nos sentimos frustrados, observamos la vida de una persona exitosa y nos preguntamos qué será lo que hizo él o ella para llegar a donde llegó. Nunca se trata de una única cosa pero te invito a analizar lo que podríamos llamar el “secreto de un exitoso”.En primer lugar, el exitoso sabe con certeza qué es lo que lo apasiona y lo llena de entusiasmo. Y comienza a caminar detrás de su sueño. Hay dos preguntas que todos los seres humanos deberíamos ser capaces de responder en algún momento de nuestra vida: ¿quién soy? ¿qué es lo que amo hacer (para qué nací)?El exitoso descansa poco, precisamente porque va detrás de su objetivo con constancia. Por lo general, a la noche piensa en aquello que le gusta. Por eso, aun cuando se mueva mucho, siente que “ha dejado de trabajar”, que tiene el privilegio de dedicarse a hacer lo que más ama y disfruta en la vida, sin horario fijo. El exitoso se conecta con gente que posee su mismo nivel de entusiasmo y energía y, en especial, mentalidad. Es decir, con otros exitosos. Al principio, tal vez los busque voluntariamente para aprender de ellos y seguir sus pasos. Pero luego los atraerá de forma natural porque “lo semejante atrae lo semejante”.El exitoso no camina, corre detrás de su deseo. ¿Tenés en claro qué es lo que anhelás en la vida? Aquellos que se destacan positivamente son felices porque están alineados con sus pasiones. Como resultado, tienen una fortaleza interior que hace que nada los detenga, ni los más grandes obstáculos. Cuando uno habla con alguien exitoso, en cualquier área que sea, siempre ve a una persona que contagia su pasión. Si sos mamá o papá, la mejor herencia que podés dejarles a tus hijos es ser una mujer o un hombre apasionada/o.El exitoso hace todo con excelencia. Jamás encontrarás a una persona que ha llegado a la cima mediocre. Los argentinos hemos hecha propia en muchas ocasiones, la frase “lo atamos con alambre”, lo cual quiere decir que no importa si lo hacemos mal, lo que importa es hacerlo. Los demás tienen que asociar tu nombre con el término “excelente”. Hacelo bien, o mejor no lo hagas. ¡Pero no lo ates con alambre! Porque casi siempre lo que hacemos mal desde el principio luego tenemos que repetirlo.La excelencia tiene tres cartas de presentación:1. Limpieza2. Orden y 3. Puntualidad.¿Solés presentarte ante el mundo aseado? ¿Cómo es tu imagen exterior? Esta debería reflejar quién sos por dentro. ¿Tenés el hábito favorable del orden a diario? El orden nos permite convivir mejor y alcanzar nuestras metas con mayor rapidez. ¿Sos puntual o, como mucha gente, acostumbrás llegar tarde? Quien desarrolla estas características en su vida está preparado para enfrentar cualquier cosa. Se convierte en su propio jefe y no precisa que nadie lo motive porque se automotiva. Se levanta todas las veces que sea necesario, para crecer, avanzar y alcanzar sus metas cada día.Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.comColaboraBernardo StamateasDoctor en Psicología, Sexólogo Clínico, Escritor y Conferencista Internacional.
Discussion about this post