María Belén Carpinetti es médica de la Universidad Nacional de Rosario y psiquiatra infanto juvenil. Tiene trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), al igual que su hijo, por lo que se especializó en su detección y atención y habla de la temática en primera persona. PRIMERA EDICIÓN charló en exclusiva con ella sobre este trastorno como previa a su visita a la ciudad de Eldorado, el próximo 18 de noviembre. “El TDAH es un trastorno neuropsiquiátrico que afecta a niños, adolescentes y adultos. Su origen es neurobiológico y tiene una trasmisión genética del 80%. Afectará a 1 de cada 20 niños y, de ellos, siempre los varones van a tener mayor predisposición”, indicó la profesional en diálogo con este Diario. Carpinetti señaló que, en algunas ocasiones, está sobrediagnósticado en niños que tienen otro algún tipo de trastorno de conducta y que hay un gran porcentaje de subdiagnóstico en las niñas porque “presentan un perfil más disatencional”. Entonces, al no presentar hiperactividad o impulsividad, “no son diagnosticadas en forma precisa con todo lo que conlleva en cuanto a consecuencias porque tenemos niñas que no pueden desarrollar adecuadamente su historia escolar, tanto primaria, secundaria, como universitaria”. Por otra parte, “otra cosa a tener en cuenta es que más del 80% de los niños van a continuar presentando problemas en la adolescencia y entre un 30 y 65% en la edad adulta, cosa que está bastante subdiagnosticada”, agregó. Sobre los síntomas del trastorno, Carpinetti señaló que “van a ser distintos en la niñez, adolescencia y adultez”, e indicó que en los adolescentes “sumado a la revolución hormonal” puede tener un mayor impacto en su vida personal y social: “Puede haber mayor cantidad de embarazos adolescentes y en su búsqueda de emociones intensas pueden aparecer las adicciones o implicarse en problemas con la ley, unirse a grupos sociales de riesgo y, por esta falta de regulación emocional y escasa tolerancia a la frustración, pueden meterse en conflictos y enfrentamientos con familiares, profesores y amigos”.Otro aspecto a tener en cuenta son los trastornos asociados que se presentan durante la adolescencia porque “no es un trastorno que se presente en forma solitaria”, indicó la profesional y detalló que se pueden encontrar “trastorno de ansiedad, trastorno negativista desafiante, trastorno del estado de ánimo de aprendizaje, de conductas, trastorno por uso de sustancias, entre otros. De allí la importancia del diagnóstico y tratamiento precoz”. Según indicó Carpinetti, el tratamiento debe estar dirigido al grado de hiperactividad e impulsividad, más que a la parte disatencional. “Si hablamos, por ejemplo, de la hiperactividad en la adolescencia y adultez vemos en ellos la necesidad de buscar una actividad constante o directamente tener poca voluntad para hacer determinadas actividades. Si bien no van a tener la actividad típica del niño, se tiene una sensación de inquietud psicomotriz, horarios sobrecargados si se trata de un adulto y si se trata de un adolescente son más impacientes, tienen falta de regulación emocional y escasa tolerancia a la frustración”, detalló Carpinetti.Sobre la impulsividad, la profesional explicó que en adultos se ve que “en muchos casos terminan las relaciones prematuramente o mantienen varias al mismo tiempo”. En relación a la actividad laboral “cambian constantemente de metas a cumplir, de trabajo, carecen de esa paciencia necesaria para desarrollar ciertas actividades, pierden el control facilmente, si manejan lo hacen de forma temeraria con mayor porcentaje de accidentes de tránsito y alto número de multas. Los síntomas de impulsividad van a tener un fuerte impacto, no solamente en la vida familiar, sino en la vida académica y social”.
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