Sorprendió a uno de los ladrones, quien lo golpeó con un hierro. Disparó al auto en el que escaparon. Investigan si gatilló con un arma que habría sido entregada por la familia de la funcionaria. Fue el miércoles en Villa Sarita.
La banda de los robarruedas volvió a atacar.?Y esta vez no se trató de una víctima cualquiera ni de un desenlace del todo exitoso para los delincuentes, que intentaron sustraer una llanta de la camioneta de Élida Vigo, titular del Ministerio de Acción?Cooperativa Mutual, Comercio e Integración de la provincia. La acción fue repelida por el custodio de la funcionaria y ahora se investiga si utilizó un arma que habría sido provista por la familia.
El llamativo episodio se produjo en el barrio Villa Sarita de Posadas, al norte de la ciudad, durante la noche del último miércoles, según pudo saber PRIMERA EDICIÓN. El custodio, un efectivo del Servicio Penitenciario Provincial, sufrió lesiones leves tras ser atacado por uno de los robarruedas, quien se dio a la fuga junto a dos cómplices al mando de un Peugeot 206 gris.
Fuentes del caso le contaron a este Diario que todo sucedió alrededor de las 23 del último miércoles frente a la vivienda de la funcionaria pública, en la intersección de las calles Roque González y Coronel Álvarez de la capital provincial, a una cuadra de la avenida Roque Pérez.
En ese lugar y a esa hora, el custodio de Vigo escuchó ruidos extraños en la vereda, por lo que salió a ver qué ocurría. Para su sorpresa, a un costado de la camioneta Toyota Hilux, propiedad de la ministra, se topó con un sujeto que intentaba pasar desapercibido en medio de la oscuridad mientras aflojaba las tuercas de la rueda de auxilio del rodado.
Sin entender del todo la situación, el efectivo le preguntó al desconocido qué intentaba hacer. La amistosa invitación a hablar no fue bien recibida por el malviviente, quien entonces tomó un hierro -se presume que sería la llave cruz con la que intentaba sustraer la rueda- y golpeó en la mano derecha al uniformado.
El maleante se subió al Peugeot 206 que lo aguardaba a escasos metros y en el que, según testigos, había otros dos delincuentes. En ese mismo lapso, el penitenciario ingresó a la vivienda de la ministra -poseería una suerte de garita en el lugar- y regresó a la calle con un arma de fuego en sus manos.
Entonces, las versiones se dividen. Según habría relatado el cabo primero del SPP a los efectivos de la comisaría seccional Primera, en ese momento disparó al aire con su arma reglamentaria para amedrentar a los robarruedas. No obstante, vecinos aseguraron que, en realidad, el custodio abrió fuego directamente contra el automóvil. De milagro no se registraron civiles heridos.
Ese no es el único punto confuso que tiene la historia. Sucede que, si bien en un principio el penitenciario indicó que utilizó su arma reglamentaria, la Policía provincial investigaba en las últimas horas una teoría que indicaría que, en realidad, el cabo primero habría utilizado una pistola calibre 11.25 milímetros que habría sido entregada en mano por la propia familia de la funcionaria.
Anoche efectivos de la Primera, UR-I y Dirección de Investigaciones estaban tras los pasos de la banda de los robarruedas, que asolan a la ciudad y ya perpetraron al menos siete ataques durante esta semana.
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