Un grupo de vecinos acondicionó el lugar en conjunto con los guardaparques, pero el uso nocturno de los jóvenes lo deja siempre lleno de basura. Una edil opinó que es como una disputa de territorio.
El Mirador del Cuñá Pirú, situado sobre la ruta provincial 7 antes de llegar a esta localidad, se convirtió este fin de semana en tema de discusión en la red social Facebook, donde se armó un fuerte cruce de opiniones por el uso que se le da y por el poco cuidado con el que se lo trata.
Es que hace un tiempo, un grupo de vecinos autoconvocados y que forman parte de Jabalí Off Road, ante la falta de respuesta del Municipio para poner en condiciones el lugar, decidieron hacerlo ellos mismos: lo limpiaron, pintaron, arreglaron, colocaron cestos de basura, todo ello con la ayuda de los Guardaparques. Lo acondicionaron para que vuelva a ser un espacio para disfrutar de un buen rato.
El caso es que este fin de semana, al llegar temprano a disfrutar del espacio, se encontraron con jóvenes que terminaban allí sus salidas de sábado por la noche y que dejaron basura de todo tipo regada por todos lados. Así, lo que pudo ser un buen inicio de domingo se convirtió en un mal trago, ya que se hizo imposible sentarse a disfrutar de la espléndida vista desde el Mirador.
La queja fue publicada a través de las redes sociales y allí estallaron las discusiones, entre los que defienden y piden un espacio para que los jóvenes puedan recrearse y el reclamo de estos vecinos, que se tomaron el tiempo de arreglar y poner en condiciones el Mirador, para que los que lo visitan no lo dejen hecho un basurero, así todos pueden disfrutarlo, tal vez en distintos tiempos: los jóvenes a la noche, los más grades en las mañanas.
Uno de los vecinos que impulsó y participó de la puesta en condiciones del lugar criticó la falta de control de la Policía, ya que afirma que en el lugar los jóvenes se juntan para beber alcohol y escuchar música a todo volumen. Me encanta la música, pero a las 8 de la mañana, en un lugar público, bebiendo alcohol y seguro cuantas cosas más… ¿Qué nos está pasando, señores, las botas están muy pesadas? ¿Tanto cuesta mandar una patrulla todos los domingos tempranito para ordenar el pueblo?, se preguntó.
PRIMERA EDICIÓN habló con la concejal Noelia Potschka, para preguntarle su opinión sobre el tema. La edil admitió que buscar un espacio para que los jóvenes de Aristóbulo del Valle puedan recrearse es una deuda pendiente y que los hechos del fin de semana abrieron nuevamente una puerta para discutir cosas que realmente interesan a la gente.
Para poder potenciar o trabajar el mejoramiento de la calidad de vida, hace falta que todos nos involucremos y seamos parte. Estar mejor es un compromiso de todos, creo que lo que se mostró acá es el tema del cuidado y de la comunicación de las distintas instituciones para buscar que ese espacio esté protegido, cuidado, controlado. Esto que se abrió en redes sociales dispara para muchos lados: por un lado, la responsabilidad que todos tenemos de poner en valor nuestro territorio, nuestros espacios públicos; y por otro, trabajar en lo que son algunos códigos de convivencia que hacen que todos podamos disfrutarlo, evaluó. Además, qué pasa con la juventud y los espacios para ella también es algo de fondo que quedó planteado con este caso.
Me parece que el Concejo Deliberante, que es el espacio de representación que tiene el pueblo, se tiene que hacer eco de este tipo de planteos y de cuestiones que surgen en la ciudadanía, entonces es hora de comenzar a trabajar en cosas que realmente importen a las personas, como en este caso la juventud sus espacios y sus formas de diversión, el uso del tiempo libre y de recreación, instó a sus pares.
Lamentó además que desde el Ejecutivo se habló hace mucho tiempo de esta necesidad que tiene la juventud de tener un espacio propio, pero todavía no se logró concretar ese lugar físico donde los chicos puedan tener su esparcimiento. En el Concejo no entró ningún proyecto y, justamente por la repercusión que tuvo en Facebook este problema, se ve como una disputa de territorio: por un lado, personas que quieren ir a disfrutar un domingo a la mañana a tomar un mate y los jóvenes que lo toman como su espacio.
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