En algún momento la vieja política que tanto daño la causó al país deberá darle el paso a una nueva con mejores prácticas y nobles practicantes. Mientras tanto lo que hay es más de lo mismo con otro nombre y otros rostros.
Una de las marcas imborrables del kirchnerismo durante el tiempo que gobernó fue la imposición de la agenda parlamentaria a golpe de mayorías.
Tras la lección de Julio Cobos por la 125, la discusión podía extenderse por minutos o por hasta jornadas de más de veinte horas, pero el final difícilmente era distinto al que buscaba el gobierno de ese entonces.
Ese fue justamente uno de los motivos que impulsaron el desencanto generalizado y, en contrapartida, el ascenso de Cambiemos con el entrador discurso del cambio.
Sin embargo y a la vuelta de estos dos años y pico resulta que el discurso era nada más que eso, palabras lindas encajadas en buenos armados multimediales que no se aplican en la práctica.
Cambiemos mostró ayer otro de sus costados despreciables al borrarse de un debate propuesto por la oposición.
Las abultadas tarifas por servicios públicos corroen la economía de los argentinos desde hace varios meses y traccionan la inflación haciendo que llegar a fin de mes le haya dado paso a pasar la quincena.
Justamente cambiar la metodología y los montos era lo que se había propuesto debatir ayer en una sesión especial, pero Cambiemos no solo evitó participar, sino que movió los hilos necesarios para desarticular cualquier probabilidad de discusión parlamentaria al provocar el retiro de un diputado que completaba el quórum necesario para iniciar el debate.
En qué se diferencian entonces los que antes tanto daño hicieron de los que ahora lo siguen haciendo.
Solo cambiaron las formas, de fondo el cambio sigue siendo discursivo y quienes lo padecemos somos los que mes a mes tenemos que enfrentar los aumentos que dispone el mismo oficialismo que se niega a debatirlos.
En algún momento la vieja política que tanto daño la causó al país deberá darle el paso a una nueva con mejores práticas y nobles practicantes. Mientras tanto lo que hay es más de lo mismo con otro nombre y otros rostros.
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