Una pareja de entrerrianos y su sobrina, ingeniera forestal, llevan adelante este proyecto que integra y genera trabajo para quince familias locales. Muchas más quieren sumarse pero deben superar los obstáculos de la falta de infraestructura. El mayor problema es la falta de energía eléctrica.Una familia de emprendedores entrerrianos se instaló hace cuatro años en la zona conocida como Hotelina o Facundo Quiroga de Bernardo de Irigoyen, donde fundaron el Establecimiento La Patricia, encabezado por Patricia Rufini, su esposo, Hugo Macchi y su sobrina Natalia Schmitd, una ingeniera agrónoma nacida en San Antonio.
No somos de Misiones pero es una provincia que queremos mucho por diversos motivos, explicó Patricia y aclaró que lo que nos dio el puntapié para trabajar acá es la idea de diversificar la producción agrícola misionera.
Como yo soy docente, también el deseo de mejorar todo lo que tiene que ver con la educación de la población de esta región, agregó.
La familia es la iniciadora del proyecto de producción de maracuyá en forma orgánica y ecológica. En principio se asociaron con algunos productores, hoy son más de diez, y construyeron el predio del Establecimiento La Patricia, donde también instalaron una planta de extracción de pulpa de fruta, con maquinaria y la infraestructura necesaria para producir a escala.
Tenemos varios lotes de producción de la fruta, producimos el maracuyá, extraemos la pulpa y la procesamos. Estamos intentando vender por distintos canales, señaló la mujer.
Sobre la comercialización, dijo que estamos en el inicio, estamos saliendo al mercado, vemos distintas maneras de comercializarlo y encontramos la característica de Misiones está alejada de los centros consumidores. No lo tomamos como un problema, sino como una característica diferente.
La provincia nos da la posibilidad, por sus características biológicas, de producir maracuyá que en otras zonas no se puede. Entonces, lo que podría ser un problema, para nosotros es una particularidad que debemos afrontar, reflexionó.
Su sobrina, Natalia Schmitd, es ingeniera agrónoma y participa del proyecto. Me contaron el proyecto y me enganché. Vinimos y fue un gran desafío porque iniciamos un plan piloto con pocos productores, después se sumaron más, hoy tenemos más de 10 productores y muchos interesados en sumarse a producir, explicó.
Opinó que el cultivo se adapta muy bien, tratamos de hacer todo agroecológico y los productores están muy contentos con este sistema, nos preguntan técnicas para llevar a otros cultivos. El proyecto es muy interesante y está saliendo todo muy bien, agregó.
Actualmente se integran en el proyecto 15 familias, de las cuales, los hombres realizan tareas en la producción y las mujeres en la planta.
Se necesita mano de obra, chicos que salgan de las escuelas técnicas y que vengan a trabajar como mano de obra calificada, es nuestro talón de aquiles, consideró la ingeniera.
Sobre el proyecto opinó que es muy inclusivo y está saliendo muy bien, nos falta promocionarlo y venderlo. Además estamos viendo otros subproductos para elaborar.
Falta energía eléctrica
Más allá de que el emprendimiento está teniendo buenos resultados, no todo es color de rosa. El mayor problema es la falta de energía eléctrica, según explicó Hugo Macchi, también de Entre Ríos.
Siempre tuve un cariño muy grande con la provincia de Misiones hasta que decidimos venir a invertir acá, señaló.
El escollo mayor que tenemos es la energía. En julio hemos pedido la provisión de energía que es fundamental para este proceso, sintetizó.
Graficó que estamos muy lejos de los mercados de consumo como Buenos Aires, Sanfa Fe o Mendoza. El maracuyá en 10 o 15 días se empieza a arrugar y la gente no lo mira muy bien, más allá de que tiene más azúcar en ese momento. Entonces lo elaboramos, hacemos pulpa congelada y un producto que se vende en supermercados, para uso inmediato, que se conserva sin refrigerar.
La energía es fundamental, hemos hecho un montón de gestiones en Posadas e Irigoyen y hasta hoy no tenemos solución, dijo.
Emsa no nos da respuesta, aparentemente se ha caído una fase, pero primero nos han dicho que no hay presupuesto, y después, que es un trabajo que se soluciona rápido. No entendemos bien pero necesitamos subsanar esto, se quejó Macchi.
Además de los productores que están asociados con nosotros, hay tres veces más que están interesados en compartir el proyecto y no lo podemos hacer porque no tenemos energía para procesar, agregó.
Tenemos máquinas que hace tres años están embaladas pero no tenemos energía para usarlas, finalizó.
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