La reciente victoria del “sí” a la descriminalización del aborto en ese país, con un apoyo del 66%, obligó a la ministra Theresa May a pedir al Parlamento que se oponga a descriminalizar el aborto en Irlanda del Norte.Algo más de dos semanas después de que la vecina República de Irlanda decidiera en referéndum liberalizar el aborto, siete jueces de la Corte Suprema decidirán si la prohibición de abortar en caso de violación, incesto o malformación del feto vulnera la Convención europea de derechos humanos.
A diferencia de Inglaterra, Escocia o Gales, donde el aborto es legal desde 1967, en Irlanda del Norte es ilegal excepto en caso de que peligre la vida de la madre o haya riesgo de daños graves para su salud mental o física.
Las leyes actuales en esta provincia castigan a mujeres “excepcionalmente vulnerables”, denunció, en una audiencia del caso, la Comisión de derechos humanos de Irlanda del Norte (NIHRC).
Una mujer que aborte en Irlanda del Norte en cualquier otro supuesto puede ser condenada a cadena perpetua.
Aunque el Reino Unido aprobó la Ley del Aborto en 1967, la descriminalización se hizo efectiva en Inglaterra, Gales y Escocia, pero no así en Irlanda del Norte, donde sigue en vigor la Ley de Ofensas contras las Personas de 1861 (que impide a una mujer provocarse un aborto) y la Ley de Protección Infantil de 1945 (que sólo autoriza la interrupción del embarazo en caso de grave peligro de la madre).
En el último año se practicaron tan solo 19 abortos “legales” en Irlanda del Norte, frente a los más de 800 casos de norirlandesas que dieron el salto a Inglaterra para no ser perseguidas por la ley.
La reciente victoria del “sí” a la descriminalización del aborto en la República de Irlanda, con un apoyo del 66% de la población, ha dejado doblemente aislado al Ulster, donde también siguen siendo ilegales los matrimonios gays.
En el país europero 1.429.981 personas votaron por la liberalización del aborto, mientras que en contra se manifestaron 723.632.
El sí a legalización del aborto ganó en Irlanda luego de que el país europeo sometiera a referendo la propuesta de si debía permitirse o no esta práctica.
Los partidos de liberación informaron que ganó el sí con 66.4 por ciento en contraposición del no que obtuvo un 33.6 por ciento, es decir, 1.429.981 personas votaron por la liberalización del aborto. De esta manera, las autoridades de dicho país deben crear una nueva legislación que apruebe el aborto en todas las circunstancias en las primeras 12 semanas de embarazo.
La votación era para eliminar un artículo de la Constitución aprobado en 1983 que prohibía el aborto en todas sus circunstancias. También deben modificar la octava enmienda de la Constitución que penaliza la interrupción del embarazo.
El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, destacó que tras el referéndum, Irlanda, un país de fuerte tradición católica, tendrá “una constitución moderna para un país moderno”.
La participación en el referendo para legalizar el aborto en Irlanda ha sido de 64,1 por ciento, la más alta desde la consulta sobre la legalización del divorcio de 1996.
Curiosamente, los católicos republicanos y los unionistas protestantes han enterrado sus rencillas para hacer causa común contra el aborto. La mayor oposición a estas alturas proviene de las filas del Partido Democrático Unionistas (DUP).
La líder unionista Arlene Foster ha advertido de antemano que no está dipuesta a tolerar cualquier interferencia por parte de Westminster, pese a que Irlanda del Norte lleve 15 meses sin Gobierno por falta de acuerdo entre el DUP y Sinn Féin.
Si los jueces deciden que las leyes son contrarias a la Convención de derechos humanos, podrían poner en serios apuros a la primera ministra Theresa May.
May se encontraría presionada por un lado por gran parte del Parlamento, que le pediría actuar y relajar las leyes, y por sus socios parlamentarios, los unionistas norirlandeses, que se oponen a cualquier modificación y cuyo apoyo es esencial para el gobierno.
Theresa May depende en última instancia del apoyo de los diez diputados del DUP para lograr la mayoría en el Parlamento, de ahí su escaso interés en remover la espinosa cuestión del aborto, como si no tuviera ya bastante con el “problema irlandés” durante la negociación del Brexit.
Fuente: AFP-NA y Medios digitales
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