Tips de la Fundación Barceló para saber cómo interpretarlas y así lograr compras inteligentes.
A la hora de hacer las compras nos dejamos llevar por lo atractivo del packaging y sus promesas tentadoras. Sin embargo, podemos escoger adecuadamente qué productos llevar a la mesa centrando nuestra atención en la etiqueta nutricional. Éstas permiten conocer la composición de los productos, ofreciendo información sobre sus características y propiedades nutricionales.
Además de las fechas de elaboración y vencimiento, por ley todo producto debe presentar información obligatoria: denominación del producto, ingredientes, información nutricional, peso o contenidos netos, lote de elaboración, origen del producto, importador, la forma de preparación (en caso de que corresponda), identificación del producto en el Registro Nacional de Productos Alimenticios (RNPA) y del elaborador en el Registro Nacional de Establecimiento (RNE). La ausencia de algunos de estos datos, especialmente de RNPA o RNE, implica que el alimento no está autorizado para su comercialización.
¿Cómo leer las etiquetas?
Hay dos datos a tener en cuenta a la hora de comprender una etiqueta: ingredientes e información nutricional. Los ingredientes aparecen en el rótulo por orden descendente según su concentración, siendo el primero el que se encuentra en mayor proporción y el último en menor.
Para la información nutricional, es importante saber que los datos proporcionados corresponden a una única porción, entendida como la cantidad media de alimento que debería ser consumida por personas adultas y sanas en cada ocasión de consumo. El tamaño de la porción y la cantidad de raciones totales por paquete también aparecen en la etiqueta.
Para comprender estos datos, se debe leer el peso neto y el tamaño de la porción (que a su vez incluye el valor calórico) y luego el listado de nutrientes. En la columna de porcentajes de requerimiento diario (en la etiqueta figura como % VD) se podrá observar, según su contenido, de qué nutrientes – como proteínas, carbohidratos, grasas vitaminas y minerales- es fuente ese alimento y sus proporciones.
En caso de querer reducir el consumo de un nutriente en particular es conveniente consultar con un profesional de la salud. A su vez, para saber cuántas calorías aporta un alimento debemos observar el total de las mismas en una porción.
Si bien la información de la etiqueta es útil, para que realmente podamos aprovechar su información y elegir productos adecuados para nuestra salud, es necesario saber cuáles son las necesidades de energía y nutrientes propias, dependiendo del ciclo biológico, sexo, edad, estatura y peso. Para ello, desde Fundación Barceló recomiendan consultar con un licenciado en nutrición para diseñar un plan alimentario personalizado y adecuado para cada estadio biológico.
Con esta información, Fundación Barceló renueva su compromiso con la comunidad para que los argentinos aprendamos a comer mejor y así, promover una vida más saludable.
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