Las asimetrías de raíces históricas, sin embargo, constituyen una realidad que se reproduce sin solución de continuidad, reiterando un mapa social y económico que reclama profundizar las políticas nacionales de inclusión y atenuación de las diferencias regionales.La nómina salarial registra esta persistente problemática sin dudas, y dice mucho de la realidad de las distintas regiones, contrarrestando en muchos casos, como el de Misiones y el NEA en general, el discurso gubernamental. En un reciente informe del Indec, por ejemplo, Misiones, junto a Corrientes y Chaco, se encuentra en el pelotón de las provincias con salarios privados netos más bajos del país. Según el organismo censal, Santiago del Estero, Tucumán y La Rioja, en es orden, presentan las remuneraciones más bajas e integran, con las tres provincias ya citadas, el pelotón de jurisdicciones en las que el promedio de los sueldos privados se ubica debajo de los 10 mil pesos. Corrientes, tiene un salario neto de 9.720 pesos, Chaco $9.937, Formosa $9.892 y Misiones 9.430 pesos. Los salarios más elevados se abonan en Santa Cruz y Neuquén con 24.287 pesos, Chubut con 22.735 y Tierra del Fuego con 22.329.En Capital Federal el sueldo neto promedio es de 15.620 pesos, en Río Negro de 13.046, en Córdoba de 11.625, en La Pampa de 11.497 y en Santa Fe de 12.293 pesos. Las provincias de Catamarca, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza, Salta y San Juan comparten un promedio de 10.000 pesos. Las diferencias salariales, también visibles en el sector público provincial, remiten a causas específicas que deben considerarse, por ejemplo, en la planificación tributaria y en las políticas de asignación de recursos a los sectores productivos de las economías regionales. Igualmente, estas asimetrías resultan reveladoras como resultado de un modelo centralista que creció en base al privilegio, apostando a un proyecto de país desigual.
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